LA MATÉ PORQUE NO ERA MÍA POR INTERNET

enero 28, 2009

Hablaba con un buen amigo el otro día la importancia de los videojuegos y las realidades virtuales, y cómo esa estética se iba vinculando a otros campos como el cine (pensemos en la peli wanted).

En otras ocasiones me he preguntado si practicar sexo por la red (si es que a eso le podemos llamar sexo y no al imaginado, o viceversa, o ninguno) puede ser razón de separación de una pareja. “La pillé masturbándose a través de la red con otra persona”. Como siempre, la realidad supera a la ficción.

http://blogs.periodistadigital.com/tecnologia.php/2009/01/27/facebook-muerte-richardson-inglaterra

El lumbreras de la noticia se cargó a su ex porque había cambiado su estado civil en el facebook a soltera. Repito, la gota que colmó el vaso fue que todo el mundo supiera a través de la red que ella no estaba con él (y ahora mucha gente comprendería por qué).

Esto viene de una implicación que tenemos todos los que tenemos facebook, y es la presunción de veracidad de todo lo que ponemos en esa página. Puede que esta primera afirmación sea exagerada, pero vamos a ponerla a prueba.

Antes, cuando uno entraba a un chat había cierto juego con tus identidades. Yo podía llamarme igor y ser una tipa exuberante, o llamarme sara y ser manolo, incluso ser manolo y ser más de uno. En estos casos todos los que participaban del juego lo asumían como tal. Me pueden engañar o no, pero como me entretengo voy a dar por bueno el engaño y actuaré como si no existiera.

El siguiente paso fue el messenger. Cuando en los programas de ayuda a los papis se les decía que informaran a los hijos de los peligros de dar el messenger se estaba diciendo otra cosa: mientras en el chat entras y sales como quieres, en el messenger sueles entrar siempre bajo la misma identidad, y salvo casos anormales cada uno entra con su identidad más cómoda, que normalmente es uno mismo.

Pero aún así estábamos solos y llegó facebook. Facebok da la posibilidad de no estar a disposición de todo el mundo cuando te conectas. Una de las grandes molestias era que, cuando te conectabas, los que no pegaban ni chapa (como tú en ese momento) te asaltaban con el clásico “q tal?”. A partir de ahí se iniciaban diálogos que obligaron a mucha gente a ser dioses que se ponían en “invisible”, y sólo hablaban contigo cuando lo deseaban, apareciendo de la nada con el famoso “q tal?”.

En el facebook esto ha cambiado, y es una página en la que cada uno pone una cosilla y aparece en un muro en el que todos lo ven. También hay chat pero no es tan utilizado. Sobre la base de una información veraz encuentras a gente de tu cole, de tu insti, de tu uni, de tu pueblo, etc,…

Entonces existe una presunción de que lo que pones en tu facebook es verdad. Es verdad porque es un espacio al que dejas entrar a quien tú quieres, por lo que el engaño resultaría poco productivo, si se me permite el símil. Quizá ahora podamos entender la respuesta del señor Richardson cuando vió que su mujer aparecía como soltera. Era la confirmación de que deseaba que todo el mundo (a quien dejaba verle) conociera que ella estaba separa de él y que no volvería. Una interpretación más radical nos llevaría a que, al estar soltera, estaba autorizando a toda la gente a que le apretara por la red. El resultado fue el que ya conocemos, le mató al ver esta información.

En ningún momento hemos de ver este caso como un aviso frente a posibles actuaciones iguales. Lo que me gustaría indicar es cómo ha variado el margen de publicidad de la información. Pensemos en el daño que puede suponer colgar que “a, que estaba casado con b, se ha liado con c”, estando a,b y c en el mismo grupo de amigos del facebook.

Nuevas formas de calumniar, de obtener información sensible y de herir se ofrecen en un mundo en el que cada vez es más fácil la comunicación y el reencontrarte con gente añorada. Y es que nunca las cosas aparecen como fáciles.

HANS JONAS Y LA RESPONSABLILIDAD

enero 7, 2009

Tratar de responsabilidad presupone la posibilidad de responder ante alguien. Hans Jonas intenta plantear y superar el imperativo categórico kantiano añadiendo contenido, un contenido que supone ser responsables ante las generaciones futuras.

De esta forma se consigue que el imperativo kantiano se corrija. Cualquier cuestión será evaluada en función de sus consecuencias para las generaciones futuras (¿se acercaría a un utilitarismo de la regla?). Lo que sucede es que, bajo estas correcciones, se consigue que el sistema propuesto se llene de idealismo, del que es sacudido todo el sistema kantiano.

Pensemos que el hecho de pensar en las generaciones del futuro no es más que proyectar el sistema kantiano más allá del “para mí”. ¿Es esto deseable? Éste es un sistema que, a pesar de su base metafísica radical, en cuanto que se aproxima a la teología, parece poner en diálogo una ética teleológica con la más puramente deontológica. Especialmente ha sido tomada por la bioética para la justificación de la crítica a las políticas favorables al aborto, a la investigación de células madre o a la reproducción asistida, que creo que en muchos casos deriva hacia una eugenesia encubierta bajo la justificación de la viabilidad.

Jonas, por otro lado, aclara que su teoría se refiere preferentemente a los órganos con capacidad de decisión, para aquellos que pueden decidir sobre el futuro de los conjuntos de personas. Tenemos, por todo ello un interesante tratado que intenta fundamentar unos principios que vayan más allá del “para mí” kantiano para introducirse en unos contenidos que se deberán analizar para saber si hemos de atenernos a ellos en el momento de tomar una decisión o no.

RESPONSABILIDAD Y REPROCHE

diciembre 18, 2008

Hoy he estado en un seminario de filosofía española en el que hemos hablado de Zubiri. Muy interesante. La cuestión ha venido en el debate, cuando estábamos hablando de la responsabilidad. He defendido la imposibilidad de hablar de responsabilidad si no hay existencia de reproche, a lo que todos me han contestado que eso no podía ser así. Ante la unanimidad de los presentes no he querido llevar el debate a mi terreno, pero algo dentro de mí chirriaba.
¿Para qué voy a dar razones si no se me piden? Se me pueden pedir de mil maneras, desde con golpes a con una mirada dulce, y bien es cierto que una mirada dulce puede tener más poder depersuasión que otros métodos. Pero, ¿cómo ser responsable si no tengo razones para serlo?
Puede que las razones no sean socialmente señalables, puede que haya introyectado un sistema de moralidad que me exija dar razones incluso cuando no hay nadie delante, pero de ahí a defender que somos responsables “porque sí” hay un salto tan espectacular como que si fueramos todos los seres humanos responsables la responsabilidad,al igual que si no se fuera responsable en ningún caso, dejaría de tener valor.
Pronto he percibido la cuestión que lleva a ese razonamiento, y es el prejuicio kantiano de que somos responsables ante nosotros mismos porque somos “buenos”.

Es decir, todos somos responsables porque en nuestro foro interno hay algo, independiente del reproche de los demás (o diferente al reproche que nos hacemos a nosotros mismos por determinación de los demás) un pepito grillo que nos sacude con virulencia cuando no respondemos de forma adecuada.

Me parece muy, muy peligroso considerar que nuestra existencia sea exenta de maldad. En todos nosotros hay una lucha, ya sea por querer matar a alguien (caso extremo) o por querer estar cinco minutos más en la cama. Pensar que nos levantamos de la cama porque es una respuesta autonomamente voluntaria en cuanto que nos hemos mostrado como seres racionales y correctos me parece pecar de una ingenuidad que puede ser aceptable desde ciertos ámbitos, pero nunca desde el pensamiento.

Ya oigo mi pepito grillo: “entonces tú eres un relativista, una persona horrible que quiere imponer un estado de terror ante las personas super buenas”. Pues puede ser, pero es que no somos superbuenos. De hecho dudo que seamos buenos. Eso suponiendo que seamos.

TEORÍA MORAL Y VILLANOS

diciembre 17, 2008

Posible líneas para el trabajo de Villanos

Con Kant se alcanzó en la filosofía el primer sistema teórico cerrado y reconocido que daba ligazón al mundo moral tras las expectativas creadas en la modernidad (me cuesta poner mayúscula a un movimiento tan heterogéneo e interpretado de manera tan dispar).
Este sistema supuso un alejamiento de la realidad que permitía criticar y evaluar la realidad desde un marco teórico que se mostraba como deseable siempre que atendiéramos de forma razonable sus premisas básicas, premisas seductoras y que han sido bien aceptadas desde la filosofía.
Realizar la crítica desde nuestro tiempo y lugar podría ser un acto de falta de honestidad hacia un pensador sobresaliente, salvo que la crítica se produjese hacia una forma de comprender el pensamiento kantiano que nos ha llevado a la incomprensión de nosotros mismos, en cuanto que parecemos tener resistencias insalvables para poder responder de la forma en la que nos “obliga” la teoría moral desarrollada actualmente por kantianos.
Por supuesto, ante las muestras de profunda incomprensión de la teoría kantiana ante las respuestas humanas han aparecido mensajes desde dentro de la propia tradición que pretenden articular la pureza y asepsia del pensamiento kantiano con intuiciones que tenemos como constituyentes (ya sea por cuestiones genéticas, sociales, religiosas, de pertenencia…).
De esta forma los kantianos han dialogado con Aristóteles, con Hume, con Hegel y otros autores que han podido complementar la visión de Kant.
Aún así, las sociedades liberales en las que nos encontramos no han podido deshacerse del poso teórico que Kant justificó de forma brillante. Ello ha supuesto, por un lado, una sociedad que parecía ser crítica y que se ha mostrado capaz de realizar mejoras irrenunciables desde una fundamentación teórica fuerte que ha supuesto importantes mejoras en las vidas de los individuos.
La teoría moral kantiana parece haber funcionado como apoyo a otras propuestas políticas para conseguir el mundo en el que nos movemos, que para la mayoría de los individuos que se desarrollan en nuestra órbita parece ser el mejor mundo que ha existido (para nada el mejor de los posibles).
La cuestión es si nuestro mundo moral, o más bien, si el mundo moral de un sujeto, puede encerrarse y dar razón desde el marco teórico kantiano. O más allá, si alguna teoría, aunque no fuera la kantiana, puede dar razón del mundo moral de un sujeto socializado. En el caso de que pudiéramos mostrar que un marco teórico oformalizado no puede dar razón de prácticas morales podríamos hablar de teorías que muestran cómo debería de ser el mundo moral, pero que no tratan del mundo moral tal como se da.

Centrarnos lo que sería deseable no supone ningún contrasentido. Yo puedo asentir “No debería de haber hambre (sin consentimiento) en el mundo”. Cuesta decir que esta aserción es falsa o reprochable. La cuestión es que si esa afirmación quiere introducirse en un marco práctico parece que debe aportar algo más, si no la propia aserción quizá el marco en el que esa aserción se encuadra.

¿Significa esto que desde la filosofía moral no podemos atender deseos bienintencionados, que no podemos atender a ideas regulativas que muestran un estado de cosas al que sería deseable llegar? No, por supuesto que tenemos que saber dónde hemos de dirigir nuestros esfuerzos. La cuestión, desde esta perspectiva, sería que hemos de saber dónde llegar, pero también hemos de saber desde dónde salimos. El esfuerzo no puede ser incontrolado y sin sentido. Pensemos que sentido no conlleva solamente una coherencia, más o menos laxa, en lo interno. El sentido se plasma externamente cuando al aplicar una fuerza el objeto se dirige en una dirección o en otra. De esta forma, para llegar con sentido a un lugar no nos sirve exclusivamente con conocer el lugar al que llegar, tenemos que conocer el punto de salida, para, de esta forma, realizar el esfuerzo de forma que consigamos el sentido adecuado para arribar a nuestro destino.

BRUCE SPRIGSTEEN EN BCN

julio 21, 2008

Como en la vida no todo es sufrir me marché a ver al Boss a BCN este sábado. Lo primero que he de reconocer es que no soy un seguidor férreo de Bruce, y que la causa de mi marcha al concierto fue por la insistencia de mi hermano y por la paciencia de aguantarme de sus amigos.

75.000 personas son muchas personas, y tres horas de concierto parecen muchas. Tener tocando a unos abuelos al borde de la jubilación no animaba mucho, pero tuve que tragarme todo mi escepticismo y reconocer la grandeza de los abuelitos y de su propuesta: nada de artificio, sólo música y honestidad.

Bruce tiene un carisma alucinante, y si el público es el de Barcelona (habría que hacer un análisis del por qué Bruce conecta tanto con una ciudad con las peculiaridades de BCN, porque me cuesta creer que llenara dos Mestallas en Valencia) el espectáculo resulta sobrecogedor. Me encantó su versión de “Because the night”, con un solo del guitarrista que casi me hace llorar. De igual manera en “Tunnel of love” sacríficó la guitarra distorsionada por la pureza de sonido, lo que le quitó cierto dramatismo a mi gusto. Pero salvo por esta tontería dicha para que se note que me sé algo del repertorio el concierto fue extático. Me lo pasé bomba, y eso que veía a Bruce del tamaño de 1 cm. Menos mal que tenía delante una musa de una belleza que me hacía llevar mejor las limitaciones que la lejanía imponían a los que queríamos ver si Bruce llevaba gafas o no.

Pero si lo de Bruce es de escándalo lo de los músicos que lleva es para alucinarlo. En conclusión, que ver a Bruce en BCN es muy recomendable aunque no te guste Bruce. La experiencia es alucinante y la entrega de este rockero es generosa y, a primera vista, sincera. Me lo pasé muy bien y acabamos cantando “la Bamba”.

DEXTER

julio 10, 2008

Hoy quisiera hablar de una serie de TV: Dexter. Una primera lectura nos hace que esta serie sea algo original. Estamos tratando de una persona que no tiene ninguna capacidad empática con el resto de su especie. En resumen, un psicópata. Este psicópata ha interiorizado una serie de normas que su padre adoptivo le enseñó una vez observó el carácter de su hijo.

Desde ese momento Dexter toma una vida que consiste en simular que es normal, para posteriormente ir soltando su necesidad de matar en función de la maldad de los escogidos para su necesidad. Es un guión interesante, pero lo interesante será hacer un enfoque moral de este personaje.

Es importante realizar el experimento moral desde una premisa que supone que realmente sabemos los impulsos de Dexter cuando se comporta como se comporta. Dicho de otra manera, mientras que en la realidad jamás sabemos si alguien está actuando realmente por lo que parece o por lo que dice, en el caso de Dexter vamos a suponer que sí sabemos su motivación más profunda, dando la credibilidad a su voz en off.

Desde este momento hagamos dos enfoques, el consecuencialista (utilitarismo directo) y el voluntarista (Kant). Trataremos, igualmente, dos aspectos de tratamiento de Dexter: a) ¿Es autónomo? y b) ¿Agrega bienestar al mundo? Una vez hayamos respondido estas preguntas podremos saber si Dexter (o que exista o existiese) es bueno desde un análisis moral

¿Es Dexter autónomo? Desde un punto de vista kantiano Dexter sólo sería autónomo si se moviera por su foro interno, por tanto sería autónomo si matara siempre que le pareciese y sin controlarse. Claro, que el voluntarismo intenta resolver esta paradoja diciendo que no sería autónomo si no es racional, y sólo sería racional si se comporta de forma buena. ¿No es racional un tipo capaz de cubrir sus crímenes de tal forma que no le puedan encontrar? No, para los voluntaristas no sería racional, puesto que se deja llevar por sus más bajos instintos, por lo animal que hay en él. Dicho de otra forma, nos comportamos de forma autónoma sólo cuando nos comportamos como el sistema de moralidad nos indica, y como Dexter no se comporta así porque para ese sistema Dexter queda fuera, no es autónomo.

No estamos diciendo que, al dejarlo fuera, el sistema de moralidad sacrifique extensión por coherencia. Deja fuera a Dexter porque lo evalúa como no humano, porque un humano no puede hacer lo que hace Dexter, aunque sea más difícil imaginar a cualquier otra especie que no sea homo sapiens realizando las obras que realiza Dexter. Por otro lado Dexter actúa de forma claramente heterónoma, puesto que ha interiorizado el sistema que le presentó su padre, lo que lo hace aborrecible para el voluntarismo. Está reformado y actúa de forma controlada: una gran noticia para el consecuencialismo.

¿Qué diría un consecuencialista? El consecuencialista se iría al estado de cosas y podría extraer las siguientes conjeturas:

1. Desde que está Dexter, que trabaja como forense, se ha apresado a más asesinos, puesto que él sabe cómo actúan mejor que nadie, al ser él uno de ellos, aunque controlado.

2. Dexter nunca falla al reconocer a los suyos que han escapado a la justicia. Cuando los mata siempre mata a culpables, lo que sucede es que se toma la justicia sin aceptar que el monopolio de la violencia sólo puede quedar en manos del Estado.

3. Como Dexter asesina a los asesinos en serie, los asesinados en la ciudad de Miami se han reducido, puesto que cada muerte de un asesino en serie supone evitar unas 2 muertes más por año (poned la cantidad de muertos que nos ahorramos en función de la inventiva que cada uno tenga para asesinar).

4. Podemos concluir que, con Dexter, hay un mayor bienestar, puesto que se descubre a los asesinos, se elimina a los que matan (olvidemos el caso de que los asesinos a los que mata Dexter mataran sólo a gente que pudiera merecerse morir) y hay una mayor sensación de seguridad en la gente de bien de Miami.

Pero el consecuencialista tampoco preferiría a Dexter. Carece de empatía por el resto y ello hace que pueda resultar peligroso de controlar y habría que encerrarlo (pienso en Bentham). De esta forma, lo que agrega bienestar debe ser eliminado por su potencialidad de dejar de agregarlo.

Dicho  de otra manera, ¿qué hace que Dexter sea un personaje deseable (no sé si moralmente) si los sistemas teóricos de moralidad no tienen cabida para estos perfiles?

Quizá los sistemas haya que mejorarlos. Pero para mejorarlos y no arrastrar los errores que tienen quizá lo mejor no sea hacer síntesis que continuen los mismos errores, ya que Dexter parece despertarnos contradicciones al sentir de forma moral. Creo que por hoy ya he pensado bastante.

CANTOS GENERACIONALES

julio 10, 2008

Desde hace uno o dos años me he dado cuenta de que se hacen anuncios para mí. Sí, para los treintañeros. Anuncios que abocan a cómo la generación (supuestamente) más preparada de la historia de España se ha convertido en una masa de mileuristas desengañados y descreídos con las promesas de un mundo mejor que les hicieron en su momento. En ese sentido fue el fantástico trabajo en Muchachadanui con Ignacio Vigalondo, con “Regreso al Futuro IV”.

Sí que parece que seamos la generación de los tristes, los ajeno a todo y los inconformistas que no hacen nada para cambiar su inconformismo, salvo contar batallitas anteriores a los matrimonios, los hijos y la vida de trabajo-duermo-finde.

Pues esa generación ya ha llegado a los puestos directivos, a la maternidad responsable y a la responsabilidad económica, social y personal. En ese momento esa generación ha sido subsumida bajo lo social, y la generación X ha quedado como un grupo de adaptación que pasará a la historia por apenarse de no haber hecho lo suficiente y de haberse conformado demasiado pronto.

Por otro lado arrastramos un cierto infantilismo provocado por la sobreprotección de unos padres que nos han tenido atados durante mucho tiempo, origen de una frustración más que tenemos que cargar. Chicos, el mundo por fín es nuestro. Es el momento de cambiar la realidad, de decidir si queremos el mundo de Blade Runner o no.

Una generación falta de entusiasmo porque se ha racionalizado demasiado, porque cree saber cuestiones que sólo la vida enseñará. Una generación que se aproxima a la forma de pensar de Will Hunting, aunque no somos tan listos cómo él. Cambiemos, él no es listo, es inteligente. Nosotros nos creemos listos, pero ni tan siquiera somos inteligentes. Esa película se tituló en Sudamérica “En busca del destino”. Pues así estamos nosotros, aplazando continuadamente las metas. Unas metas que nuestros padres tenían resueltas a los 20 nosotros esperamos tenerlas resueltas a los 40. Vaya mierda.

Siempre nos quedarán las reuniones de colegas en las que cantamos Dartacan o Willi Fog, pero la realidad es que, salvo afortunadas excepciones estamos endeudados como nunca, estresados como nunca y con una fuga hacia el consumismo como forma de desvanecer nuestra falta de liquidez a pesar de no tener un duro: paradójico, estúpido y deprimente a la vez.

De momento no se me ocurre nada más para calificarnos, procuraré mirar más a los que me rodeais.

LOS QUE NO ESTÁN CONTENTOS CON LA SELECCIÓN

junio 23, 2008

Un problema grave se presenta ante aquellos localistas que ven cómo la gente se junta en torno al ideal hispánico en función de la selección de fútbol. Otros casos resultaban menos escandalosos (en cuanto a números de seguidores y nivel de afianzamiento de la sociedad abierta), como los de baloncesto o el balonmano. Los seguidores de estos deportes participan de unas destrezas que hacen que el conocimiento de esos deportes se sustente en personas una cierta capacidad crítica que les hace alejarse de tragedias políticas, aunque no siempre. El problema con el fútbol es más grave.

Unir alrededor del fútbol supone un hermanamiento de lo que hay de irracional en nosotros. En un país en el que el rugby queda relegado a Ramón Trecet y cuatro más el deporte que une a todos es el fútbol. En un país joven en el que no queda claro el término de Estado-Nación los símbolos tienen mucha importancia. Y la selección es un símbolo. Un símbolo que une todas las “naciones” de dentro.

De esta forma ayer, un nuevo grupo de jugadores comprendieron lo que es España. Es la España de Gasol, Navarro, Calderón y otros en básket. Es la España de Entrerrios y Jiménez en balonmano. Y es la España de Torres, Cesc, Xavi, Villa y otros que no entienden lo de la furia española. Antes la unión se basaba en lo irracional, en la unión nacional, en la furia, en el impulso patriótico representado por el toro.

Ahora la unión es de personas, personas que no cuestionan estar o no estar en la selección, simplemente están y quieren ganar, y separados tendrían menos fuerza. Otros prefirirían ligas autonómicas y no poder competir económicamente con otros paises europeos, en los que el derbi sería Bilbao-Barakaldo o Barsa-Gramanet. Aún así los nacionalistas no se dan cuenta de lo que necesitan al Madrid en lo económico, aunque el nacionalismo, con su actitud intervencionista, no parece conocer muy bien el sistema capitalista.

Yo me alegré por el perfil de jugadores que veo. Jugadores que son estrellas en los clubes más importantes de Europa y, por ende, del mundo. Esperemos llegar a la final. Lo lamento por los localistas, aunque les aviso que Rusia puede ganar.

CALIFORNICATION

junio 20, 2008

Estoy fatalmente enganchado a una serie de televisión. Lo de House o lo de Prison Break se ha quedado en nada en comparación con lo que me supone Californication. A pesar de su horrible final, si le quitamos los dos últimos minutos hubiera quedado una gran serie, llena de mensaje, de filosofía, de antropología, de sociología y de análisis de una generación con la que extrañamente me siento identificado.

Fuera de que Hank sea uno de los tipos más atrayentes de las últimas series que he visto, creo que representa de forma clara la incapacidad de los que escapan de la actitud natural para vivir en formas de vidas al margen de lo social en búsqueda del éxito artístico. Los resultados suelen ser siempre los mismos, fracasados felices de ser infelices porque la felicidad les impediría regocijarse de su desgracia. Y así vamos avanzando hasta que un día te das cuenta que el determinismo educacional ha ganado la batalla a tu rebeldía individual, y que la única forma de llegar a tener el mayor número de momentos felices es reconducirte hacia lo socialmente aceptado. El problema reside en reconstruir todas las ruinas que has dejado por el camino, más cuando, una vez eres uno más, ya no puedes realizar trucos de magia.

Por otro lado, creo que esta tensión la tendrá siempre aquél que haya decidido meterse en el mundo oculto, de listezas y genialidades. Hemos de reconocer que el placer de una publicación o de algo bien presentado, ante un auditorio que no se ha dormido, es un placer de dioses. Por un momento has dejado de ser terrenal para ascender a un nivel que te hace ser admirado. El problema son los costes, la incapacidad de comprometer aquello que pueda suponer no arribar a la meta marcada. Pasan los años y te cansas, porque las reglas de este mundo no son las que esperabas y porque, al menos en mi caso, no dejo de ser uno más de los tantos que andan por ahí sin esfozarse lo suficiente en hacer que su vida sea normal.

De esta forma soy un poco como Hank, un tipo arrepentido de la falta de esfuerzo a lo largo de su vida para ser un tipo normal porque, realmente, no somos tan diferentes cuando tratamos de lo que nos hace felices. Pero ese aspecto sólo se muestra con la experiencia que te da el acercarte peligrosamente al pensamiento sartreano, y ver amenazas en toda la gente que te rodea alrededor. Por ahí no quiero ir. Quizá sea el momento de re-signarse. Quizá tengamos que esforzarnos como hace Hank. Aunque quizá para esforzarnos quizá tengamos que pasar un tiempo por el infierno de la sofisticación y lo no ordinario. Una gran serie.

187 millones de muertos en el corto S. XX

junio 16, 2008

Hoy en el país hay un artículo interesante sobre un libro que puede ayudarnos a comprender ciertos aspectos de lo humano que olvidamos:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/187/millones/muertos/nombre/utopias/elpepucul/20080616elpepicul_3/Tes

Hablar de muertos y de cosas de estas nos da un poco de vértigo. Pero lo que realmente nos asusta (o por lo menos a mí) es pensar qué hubieramos hecho nosotros en medio de ese panorama. Salvo honrosas excepciones (entre las que yo no creo estar) nadie hubiera movido un dedo para salvar a una de esas personas asesinadas de forma vil. Podemos estar haciendo cola para un estreno una hora, pero somos incapaces de mover un dedo para temas que supondrían una mejora de la humanidad. ¿Por qué?

Parece que la respuesta razonable sería: por nuestro bien. Si nos hiciéramos cargo de ese dolor no podríamos vivir. Eso es muy duro. Y lo normal es mirar para otro lado. Pensemos que si todas las personas, que llevaban vidas aceptadas socialmente, en resumen “buenas personas”, se hubieran opuesto de forma firme a estos crímenes muchos se habrían evitado.

No creo que esta gente sea mala gente por su omisión. Tampoco creo que deban tener una vida de depresión cargando con las muertes que pudieron evitar (evidentemente que existen diferentes grados de exigencia, pero nos referimos a la gente más normal). La respuesta normal en este caso es mirar hacia otro lado, hacer como si no pasara nada. Esta es una manera en la que vivimos en las sociedades como las nuestras. No nos hacemos cargo de peligros, o no queremos y, por tanto, no nos hacemos cargo. Si creyeramos que hay una posibilidad (que aunque reducida, la hay) de que la persona que tengo al lado me asesinara de forma cruel tras hacerme sufrir de manera inhumana nuestra vida sería una angustia continuada, y se nos llamaría esquizofrénico.
De esta manera, hemos de considerar que parte de nuestra sociedad se apoya en la ilusión de que no nos sucederá nada malo. Sólo hemos de ver los traumas que se producen cuando esa vulnerabilidad se muestra, como bien saben los terroristas. Cualquier acto caótico dentro de nuestro orden que muestre esa vulnerabilidad nos hace observar nuestra fragilidad, y en ese momento lo humano puede responder de manera inhumana (ved las paradojas que nos producen los lenguajes moralizantes).

Las políticas más inhumanas se han dado para ensalzar una parte esencial de lo humano. Y en ese aspecto entran los ideales. No es equiparable la ilusión que se produce al pensar que vivimos seguros al ideal que motiva la imposición de un comportamiento sobre otros. Sin embargo, la fuerza de motivar la acción que tiene un ideal es más fuerte. La ilusión lo único que hace es mantenernos inmóviles frente a riesgos que, siendo reales, son ocultados para no estar protegiendo a nuestros hijos con una escopeta (más cuando somos pobres y no nos consideramos posibles objetivos de mafias terroristas).

Pero por otro lado, esa ilusión puede ser la que motiva que nos quedemos inmóviles ante las más grandes injusticias. Precisamente porque, o bien creemos (porque queremos creer) que eso no puede darse o, aunque sabemos que se da, creemos (porque queremos creer) que el verdugo tendrá una justificación que dará razones de su comportamiento. De otra forma seríamos unos esquizofrénicos. O no, quizá fuera héroes.