Archive for the ‘Filosofía’ Category

¿VIVIMOS EN UN MUNDO DE TODOS CONTRA TODOS?

marzo 30, 2010

Vienen tiempos oscuros. Y no sólo en la tierra media. La crisis comienza a crear un sálveme yo y apáñense los demás. En ciertos individuos, que tienen un posición de poder como para conseguir una lucha en asimetría y favorable para ellos puede ser así.

Es muy fácil decir que esto es una guerra de todos contra todos cuando uno tiene una situación favorable. Aquellos que no tienen una vida que les permite ser autónomos dificilmente pueden desear este conflicto si son racionales.

Pero querría señalar un aspecto que estos hobessianos de segunda pueden haber olvidado. El homo homine lupus surge de una certeza para Hobbes, que en el estado de naturaleza cualquiera puede matar a cualquiera. De ahí que la expresión de que “esto es una guerra entre todos” no deja de  ser un metáfora burguesa que quiere hacer analogía entre el mundo de las finanzas y… un conflicto a vida o muerte.

De hecho, esta afirmación se hace desde la tranquilidad de que puedes llamar a la policia si pasa algo, que puedes acudir a un tribunal a exigir tus derechos, que tienes una sanidad, y otras cuestiones de este tipo.

Klein, en “No Logo”, trata de la “ira de los pobres”. Cuidado con lo que desean los hobbesianos de segunda, porque ante la injusticia que se da en el mundo algún día ciertos pueblos se rebelarán, y no tendrán “nada que perder excepto sus cadenas”. Si llegaran aquí llegaríamos al idílico y añorado mundo de guerra, y la escasez de alimentos y servicios transformaría una guerra entre supuestamente dos partes en una guerra de todos contra todos.

Algunas metáforas sobre el amor son tan ñoñas que provocan la risa, algunas metáforas hobbesianas son tan estúpidas que dan rabia una vez se piensan con detenimiento.

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ABSURDO

noviembre 9, 2007

Vida esta extraña por la que nos movemos. Vida absurda en ocasiones. Me gustaría aclararme un poco sobre esta situación y ver cómo percibís esta cuestión. Nos sentimos absurdos ante una situación cuando nuestra proyección, siempre basada en lo general, se encuentra con una anomalía. Si siempre que pasamos ante un perro nos ladra, el día que no nos ladra padecemos cierta situación que nos descoloca. Pero la posibilidad de que el perro no ladre puede ser por una afonía canina. El sentimiento de absurdo viene ante situaciones peculiares por su remota posibilidad. Cuando nos encontramos ante una situación que se da muy pocas veces es cuando el absurdo se hace más latente.

La cuestión culmina en la imposibilidad de participar conscientemente de esas generalizaciones que  introyectamos sin conocer la razón. Para Nagel esto deviene por la imposibilidad de escapar a nuestra trascendentalidad. Yo no sabría qué responder, salvo que se me hace presente la experiencia de absurdo, y demasiado ultimamente. Es cierto que mi estado de ánimo no es boyante. Algo me dice que la melancolía hace percibir el absurdo en mayor número e intensidad. Esto nos lleva a lo que yo llamaría “intuición heideggeriana” de apertura al mundo según estados de ánimo.

Creo que Nietzsche lo explica mejor en su “Genealogía de la moral” o Husserl en sus “Ideas”. La actitud filosófica (con mucho en común con la melancolía) supera la aparencia (con sentidos contrapuestos en los autores citados). En resumen, cuanto más absurdo estoy mejor filósofo me vuelvo.

Para más datos sobre mi animosidad escuchad una canción: “En la ciudad de la Furia”, de Soda Estéreo.

ESTAR POR ALGO

agosto 19, 2007

Nunca me han gustado los originantes del existencialismo. Lo primero porque Heidegger o Sartre están lastrados de biografías nada ejemplares. Lo segundo porque el existencialismo cae en cuestionamientos morales dudosos, desde la “Carta sobre el Humanismo” de Heidegger hasta la Náusea sartreana (un hombre sin esencia que en esencia es libre). Bien es cierto que me gustaría hacer hincapié en uno de los términos más evocadores de Heidegger, el Dasein, traducido con mayor o menor éxito por el estar-ahí. Si el ser es lo que se ha olvidado en la metafísica, ¿por qué lo característico de lo humano es el estar? Porque el estar se llena de intencionalidad, mientras que el ser puede darse de forma pasiva, como sería el caso de los entes.

Yo abogaré por huir del ser para estar, porque ser, exclusivamente, no aporta nada. Somos siempre, pero lo difícil es estar. Pensemos en que yo soy a pesar de dormir, pero que sólo estoy cuando actúo. Puedo estar por alguien, y mis acciones vendrán a respaldar mi compromiso previo, mientras que el ser es un atributo de cualquier objeto, como por ejemplo un vaso. Lo importante, desde una perspectiva moral, sería el estar mucho más que el ser, porque estando mostramos que nuestra ubicación en el mundo no es azarosa, sino que es intencional, meditada y con fines a mostrarnos de forma efectiva. Dicho de otra forma, estamos para actuar. Yo prefiero estar a ser, y prefiero que los demás estén por mí a que sean por mí, puesto que en el primer caso sería por libre elección de ellos, mientras que en el segundo sería porque dependen en cierta manera de mí.

RESIGNACIÓN

agosto 13, 2007

He estado un poco desconectado del blog, y es que hay ocasiones en la que la inspiración vuela, y lo único que haces es comerte la cabeza, olvidando los placeres de la vida, hasta que caes en una forma de ver la vida que te sirve de mucho: la resignación.

Lo primero que hemos de hacer es escapar de toda acepción religiosa del término. En especial en su vertiente más estoica. Desde este punto de vista la resignación sería cierto inmovilismo desde dos perspectivas: (1) Por un lado esta resignación conlleva el inmovilismo del agente, puesto que no se ve suficiente para realizar o intentar realizar sus proyectos ya que, en multitud de ocasiones, (2) se considera limitado en comparación con un ser superior que maneja sus designios.

Otra manera de resignación, que no descarta la anterior, se daría en personas que observan que sus deseos no llevan el camino de cumplirse, puesto que (3) su forma de vida no le permite realizarse tal como pretendía o realizar sus deseos; en otro sentido otro (4) se ha dado cuenta que la realización de sus deseos, a pesar de sus acciones, no dejan de ser anhelos, al precisar de acciones externas a él para su cumplimiento. En estos casos lo mejor puede ser resignarse, pero intentemos “retorcer” el término para sacar lo positivo.

Re-signar-se consta de tres partes, y vamos a centrarnos en el sema. Signar tiene una clara noción religiosa, pero su primera acepción era poner el signo, un signo que, como tal, es individual, particular, etiquetar, hacer tuyo. Cuando uno signa un contrato uno se hace parte de ese contrato. Cuando uno se signa a si mismo el verbo sería signarse. Cuando uno se autentifica se signa a si mismo pero, ¿no es eso todo lo que hacemos a lo largo de una vida?

Cualquier acción nos muestra el carácter. De hecho, son los términos más concretos los que atribuyen más carácter. Honesto siempre aporta más que ser calificado de bueno. Por tanto nuestra vida es una forma de autentificarnos. ¿Por qué debemos de, siguiendo el argumento, resignarnos? ¿Si signarnos es autentificarnos, sería resignarnos algo como autentificarnos de manera repetida?

Creo que el argumento no va por ahí, ya que si aceptamos nuestra experiencia moral hemos de aceptar que a la resignación le acompaña un sentimiento de fuera de control, una sensación de títere entre fuerzas superiores. Ante este sentimiento podemos (1) buscar una posible justificación divina de la imposibilidad de realización de nuestros proyectos o (2) cambiar en algo nuestra forma de vida para que nuestra tolerancia a la frustración varíe desde nuestras mismas acciones. (1) es válida para creyentes, y no será el escribiente el que enjuicie la forma de consolarse frente a adversidades, más cuando son adversidades serias que erosionan lo más profundo de lo humano. Pero, permítaseme abogar por (2), que sería la otra forma de resignarse. Sería autentificarse frente a las adversidades, actuando en lo que puedas hacer algo con tal de afectar la situación, pero escatimando los esfuerzos de las cuestiones en las que tu acción no es una de las razones decisivas de su cumplimiento. Desde este punto de vista, una derrota de tu equipo de fútbol no debería impedir tener un fantástico día. Bien, que se puede objetar que no existe una posibilidad seria de controlar la emoción que se tiene ante la negativa de tu deseada “a” frente a tu declaración de amor.

Si siguieramos (1) la razón sería de índole divina: Dios no quiere que “a” esté conmigo. Por el contrario, (2) nos lleva a sopesar si hemos realizado todas las acciones encaminadas a conseguir el deseo, concretado en “a”. Volvamos a la desactivación que pretendía argumentar lo incontrolable (heteronomía radical) de la emoción de decepción ante la negativa. Nos sentimos mal, ¿pero no estariamos peor si no hubieramos hecho todo lo posible para ello? ¿Acaso lo incontrolable no puede ser justificado desde un plano externo (ya que hemos hecho todo lo que podíamos), lo que ha de llevar necesariamente una menor reprochabilidad, incluso de nosotros mismos?

Desde esta perspectiva sí que podemos autentificarnos, pero será de forma novedosa, en cuanto que nos volvemos a construir para asumir lo deseable como anhelo, como fuera de nuestro marco de acción. El deseo frustrado deja de ser una ocasión perdida, porque una vez que estaba fuera de nuestras acciones no era ocasión, y en cuanto que no era ocasión no tenemos por qué cargar con el peso de haberla perdido. Y al volver a ser nosotros pero más conscientes del yo en cuanto mejores conocedores del grado de afectación de nuestro alrededor nos reconstruimos, con nuevos cimientos más poderosos, nos re-signamos, volvemos de un mal lugar en el que no debimos de estar, nos entregamos a nuestro lugar. Nota: en latín resignare se traducía por devolver o entregar.

ARDE CANARIAS

agosto 1, 2007

El causante del incendio de Gran Canaria se ha entregado. No esperaba el desastre que su acción ha provocado. Quizá su acción no buscaba lo sucedido, incluso tomaría alguna medida para impedir su rápida propagación. El caso es que todos sabemos el final. Desde un punto de vista jurídico la figura del dolo eventual le hará cargar con toda la responsabilidad. ¿Y moralmente?

A. N. Prior (1956, “The consequences of actions”, p. 105) cita esta canción de cuna:

“Por falta de un clavo se perdió la herradura; por culpa de una herradura se perdió el caballo; por culpa de un caballo se perdió el jinete; por falta de un jinete se perdió la batalla; por falta de una batalla se perdió el reino; y todo por la falta de un clavo en una herradura.”

Resulta muy duro cargar sobre los hombros del herrero la pérdida del reino. Su voluntad no era esa. Tampoco la del pirómano. Tampoco la mía cuando llamo por móvil a alguien y mi móvil es el causante de muertos por un escaso mineral que posee. ¿Sería alguno moralmente responsable?

Parece que el herrero y yo estaríamos más facilmente exculpados que el pirómano, ya que desde una actuación reprochable lo que se siga se carga al iniciador. Es una manera de amedentrar e imponer normas, ya que no sólo se es responsable de lo que hiciste y deseabas, sino de todo lo que has causado (pensemos en el homicidio imprudente cuando vamos al volante y al que todos estamos expuestos, porque una vida siempre hay que pagarla). No creo que desde un pensamiento moral podamos aceptar esta forma de pensar, por lo que tendremos que profundizar en las diferencias entre la práctica jurídica y la práctica moral, y no creernos que están más próximas de lo que en realidad están (pienso en Habermas).

DILEMA JURÍDICO

julio 23, 2007

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/07/23/espana/1185189532.html?a=759f6c419b2dbbe3c257dd02dc89439b&t=1185225099#extractos

Un juez decide poner a una mujer ante un dilema: o su hija o su pareja. ¿Es acaso su pareja un asesino? No, es peor, por lo menos para el juez. Es lesbiana. Es el momento de ver lo plausible del auto, que viene en parte en el link de este post.

Pensemos en los homosexuales, y si participan de cualquier anomalía que no los haga idóneos como educadores cuando viven en pareja. Si vivieramos en un mundo ideal, donde todas las familias fueran sensacionales, podríamos preguntarnos acerca de la idoneidad del ejemplo y organización familiares, pero no somos perfectos. Y si no somos perfectos podemos tratar familias en las que, a pesar de ser del mismo sexo, los niños reciben mejor educación que en una familia tradicional de padres estúpidos.

Pero la gran trola viene cuando se acepta la familia monoparental y no la homosexual. Siempre será preferible una pareja que una persona sola para llevar a cabo la educación de un niño; además de que, desde un punto de vista económico, siempre estará más cubierto. Esta incoherencia nos lleva al lugar al que pretendiamos llegar. ¿Qué tiene un homosexual para no permitirle el acceso a educar a un niño? ¿Garantiza la heterosexualidad una capacidad de enseñar superior? Para este juez, que apela al sentido común (no conozco casos de estudios serios que señalen la inconveniencia de educadores homosexuales o que muestren consecuencias no deseables en mayor proporción), los homosexuales aparecen como contranatura. Que sea un homófobo estúpido se lo puedo aguantar, pero que descontextualice una cita de Hume me resulta imperdonable, más cuando Hume era un auténtico ejemplo de tolerancia bien entendida.

RICHARD RORTY

junio 15, 2007

Ha fallecido Rorty, el filósofo al que le aburrió tanto la filosofía que se dedicó a la literatura. Un autor que hizo tanto por la filosofía que intentó destruirla. Un pragmatista, probablemente la postura ética más coherente, que supo presentar una figura de la que todos deberíamos aprender: el ironista liberal. El ironista liberal es el que sabe que su sistema de creencias es contingente, y vive la vida superando cierta aparencia de necesidad que se nos ha presentado. La crítica de relativismo fue feroz, pero cuando el palo es tan fuerte el que lo recibe se mejora. Desaparece Rorty, uno de los grandes al que el tiempo pondrá entre los malos malísimos de la filosofía. Espero acabar siendo un ironista liberal, Richard. Hasta siempre.

UTILITARISMO NEGATIVO

junio 1, 2007

Hoy voy a introducir un término que para aquellos de vosotros que disfrutéis de la filosofía puede ser interesante: el utilitarismo negativo. El utilitarismo podría definirse como la corriente moral que profesa que una acción ha de buscar la mayor felicidad del mayor número posible. Esto es resumir mucho, pero ayer me enamoró un artículo de J.C.C. Smart sobre el utilitarismo negativo. La base de esta corriente es una afirmación de Popper según la que hemos de buscar, en vez de la maximización de la felicidad, minimizar el sufrimiento. Sufrimiento sería entendido como la miseria que acarrea dolor actual, no sólo infelicidad, puesto que de otra manera la doctrina pierde claridad. Lo que sucede es que un utilitarista negativo puro podría aceptar como válida la opción de exterminar a la humanidad, ya que de esta forma se finalizaría con la miseria. Popper añade en “The open society and its enemies” dos principios, el de que deberíamos tolerar al tolerante y el de que debemos resistir a la tiranía. De esta forma parecemos haber reducido la drítica presentada con anterioridad, aunque quizá deberíamos aceptar un amo del mundo tiránico pero benevolente, lo que supondría una miseria futura.

Aunque no nos sintamos capaces de tratar el utilitarismo negativo como principio último sí es cierto que la miseria es más facilmente articulable por un gran colectivo que los bienes que han de ser promovidos para obtener la felicidad. Dicho de otra forma, existe una opinión homogénea de la miseria más compartida que la opinión sobre lo que debe de ser promovido. Para ello nos puede ser útil esta teoría.

NUEVAS FORMAS DE HACER JUSTICIA

mayo 27, 2007

Una vez os finalice la resaca de democracia os animo a pensar en otro tipo de democracia:

http://www.elpais.com/articulo/economia/Dinero/saca/colores/elpepueco/20070527elpepieco_6/Tes

La posibilidad de que los gobiernos tengan la posibilidad de fomentar la inversión socialmente responsable me hace esbozar una sonrisa optimista. Fuera de complicadas definiciones éticas podemos decir que la inversión en fondos socialmente responsables (realmente, no sólo en el nombre) supone no capitalizar a cabrones que con tu dinero consiguen la plusvalía respecto a lo que te pagan de interés puteando a la gente. ¿Cuál es el responsable cuando se putea? Pensemos en la figura del spin-off, es decir, 20 personas que tienen 10000 empleados. Al final es un subcontratado del subcontrato del subcontrato del domicilio fiscal. ¿Es responsable el jefe de esa empresa de que niños estén trabajando para él? Sí, para eso están las auditorías internas. Lo que pretendía mostrar con ello es que la responsabilidad no se va diluyendo en contratos de cesión, sino que existen medidas para controlar los medios de producción de la propia empresa y sus contratados. De esta forma podemos incitar a que los gobiernos y los ciudadanos fomenten los fondos socialmente responsables. Bien es cierto que puede que este tipo de inversión no sea tan rentable, y que fondos con empresas “dudosas socialmente” supongan un mayor beneficio para los bolsillos del lector. Son opciones y situaciones que no entro a enjuiciar, aunque podemos convenir que sería deseable que todos nos moviéramos por estos móviles. El gobierno noruego (y el conjunto de los ciudadanos noruegos, ya que vienen haciendo esto desde 2004) ha sacado los colores a Wal-Mart. Muy bien. Espero que con los años lleguemos a exigir a nuestro gobierno actuaciones así, aunque sea por maquillaje.

RAZÓN DE ESTADO

mayo 25, 2007

En una aproximación intuitiva al término creemos que existen decisiones que quedan al margen del enjuiciamiento moral que oferta el sistema de moralidad (Kant). Es decir, el sistema de moralidad, normativo por excelencia, proclama como inmoral cualquier decisión justificada como razón de estado (salvo decisiones que se tomaran siguiendo ciertas formalidades, que creo que serían un número ridículo desde un sistema heterónomo por excelencia). La historia de la razón de estado parece venir de los tratadistas del S. XVI, no reduciéndose a Maquiavelo, sino incluyendo también a todos los que respondieron o apoyaron al redactor de “El Príncipe”. Antes de entrar en la moralidad o inmoralidad (pensad si la inmoralidad no es un tipo de moral, como pudieron ser las feministas de mitad del siglo pasado) de las acciones realizadas bajo la proclama de razón de estado, pensemos qué tipo de razón de estado hemos de aceptar. A Maquiavelo le criticaron, y mucho, que aceptara la posibilidad de mentir a favor del “interés común”. Hoy en día, busquemos un contraejemplo a la siguiente proposición (P1): “Todos lo políticos mienten.”

Que se escriba esto en plena campaña resulta aún más propicio para la imposibilidad de encontrar el contraejemplo buscado de P1. ¿Representa ello que no podemos más que exigir desde el sistema de moralidad unos políticos que no mientan nunca y se muestren como ejemplos de virtud? Puede que muchos moralistas esgrimieran que el imperativo categórico nos fuerza a ello. Muy bien, pensemos en lo que supondría desde la teoría de juegos la interrelación de un virtuoso en un contexto en el que los demás son malos malísimos. Supondría que el estado que entabla relaciones con el resto desde una moralidad intachable (al menos desde el sistema de moralidad) podría encontrarse con dos respuestas, siendo la segunda más plausible que la primera. O bien su ejemplo despierta en el resto de países los sujetos trascendentales de los representantes estatales o bien queda dañado en un marco en el que sólo la llamada “razón instrumental” funciona.

La razón de estado queda, de esta forma, como algo que precisa ser estudiado desde una visión descriptiva, porque en caso contrario sólo llenaremos hojas con deberes imposibles de cumplir en el marco que se está dando de facto. Desde esta perspectiva la razón de estado ya se está dando, por lo que lo más que podemos hacer es intentar comprender su funcionamiento interno y estudiar los vectores que condicionan los cursos de acción fundamentados por ella.