Archive for 18 diciembre 2008

RESPONSABILIDAD Y REPROCHE

diciembre 18, 2008

Hoy he estado en un seminario de filosofía española en el que hemos hablado de Zubiri. Muy interesante. La cuestión ha venido en el debate, cuando estábamos hablando de la responsabilidad. He defendido la imposibilidad de hablar de responsabilidad si no hay existencia de reproche, a lo que todos me han contestado que eso no podía ser así. Ante la unanimidad de los presentes no he querido llevar el debate a mi terreno, pero algo dentro de mí chirriaba.
¿Para qué voy a dar razones si no se me piden? Se me pueden pedir de mil maneras, desde con golpes a con una mirada dulce, y bien es cierto que una mirada dulce puede tener más poder depersuasión que otros métodos. Pero, ¿cómo ser responsable si no tengo razones para serlo?
Puede que las razones no sean socialmente señalables, puede que haya introyectado un sistema de moralidad que me exija dar razones incluso cuando no hay nadie delante, pero de ahí a defender que somos responsables “porque sí” hay un salto tan espectacular como que si fueramos todos los seres humanos responsables la responsabilidad,al igual que si no se fuera responsable en ningún caso, dejaría de tener valor.
Pronto he percibido la cuestión que lleva a ese razonamiento, y es el prejuicio kantiano de que somos responsables ante nosotros mismos porque somos “buenos”.

Es decir, todos somos responsables porque en nuestro foro interno hay algo, independiente del reproche de los demás (o diferente al reproche que nos hacemos a nosotros mismos por determinación de los demás) un pepito grillo que nos sacude con virulencia cuando no respondemos de forma adecuada.

Me parece muy, muy peligroso considerar que nuestra existencia sea exenta de maldad. En todos nosotros hay una lucha, ya sea por querer matar a alguien (caso extremo) o por querer estar cinco minutos más en la cama. Pensar que nos levantamos de la cama porque es una respuesta autonomamente voluntaria en cuanto que nos hemos mostrado como seres racionales y correctos me parece pecar de una ingenuidad que puede ser aceptable desde ciertos ámbitos, pero nunca desde el pensamiento.

Ya oigo mi pepito grillo: “entonces tú eres un relativista, una persona horrible que quiere imponer un estado de terror ante las personas super buenas”. Pues puede ser, pero es que no somos superbuenos. De hecho dudo que seamos buenos. Eso suponiendo que seamos.

Anuncios

TEORÍA MORAL Y VILLANOS

diciembre 17, 2008

Posible líneas para el trabajo de Villanos

Con Kant se alcanzó en la filosofía el primer sistema teórico cerrado y reconocido que daba ligazón al mundo moral tras las expectativas creadas en la modernidad (me cuesta poner mayúscula a un movimiento tan heterogéneo e interpretado de manera tan dispar).
Este sistema supuso un alejamiento de la realidad que permitía criticar y evaluar la realidad desde un marco teórico que se mostraba como deseable siempre que atendiéramos de forma razonable sus premisas básicas, premisas seductoras y que han sido bien aceptadas desde la filosofía.
Realizar la crítica desde nuestro tiempo y lugar podría ser un acto de falta de honestidad hacia un pensador sobresaliente, salvo que la crítica se produjese hacia una forma de comprender el pensamiento kantiano que nos ha llevado a la incomprensión de nosotros mismos, en cuanto que parecemos tener resistencias insalvables para poder responder de la forma en la que nos “obliga” la teoría moral desarrollada actualmente por kantianos.
Por supuesto, ante las muestras de profunda incomprensión de la teoría kantiana ante las respuestas humanas han aparecido mensajes desde dentro de la propia tradición que pretenden articular la pureza y asepsia del pensamiento kantiano con intuiciones que tenemos como constituyentes (ya sea por cuestiones genéticas, sociales, religiosas, de pertenencia…).
De esta forma los kantianos han dialogado con Aristóteles, con Hume, con Hegel y otros autores que han podido complementar la visión de Kant.
Aún así, las sociedades liberales en las que nos encontramos no han podido deshacerse del poso teórico que Kant justificó de forma brillante. Ello ha supuesto, por un lado, una sociedad que parecía ser crítica y que se ha mostrado capaz de realizar mejoras irrenunciables desde una fundamentación teórica fuerte que ha supuesto importantes mejoras en las vidas de los individuos.
La teoría moral kantiana parece haber funcionado como apoyo a otras propuestas políticas para conseguir el mundo en el que nos movemos, que para la mayoría de los individuos que se desarrollan en nuestra órbita parece ser el mejor mundo que ha existido (para nada el mejor de los posibles).
La cuestión es si nuestro mundo moral, o más bien, si el mundo moral de un sujeto, puede encerrarse y dar razón desde el marco teórico kantiano. O más allá, si alguna teoría, aunque no fuera la kantiana, puede dar razón del mundo moral de un sujeto socializado. En el caso de que pudiéramos mostrar que un marco teórico oformalizado no puede dar razón de prácticas morales podríamos hablar de teorías que muestran cómo debería de ser el mundo moral, pero que no tratan del mundo moral tal como se da.

Centrarnos lo que sería deseable no supone ningún contrasentido. Yo puedo asentir “No debería de haber hambre (sin consentimiento) en el mundo”. Cuesta decir que esta aserción es falsa o reprochable. La cuestión es que si esa afirmación quiere introducirse en un marco práctico parece que debe aportar algo más, si no la propia aserción quizá el marco en el que esa aserción se encuadra.

¿Significa esto que desde la filosofía moral no podemos atender deseos bienintencionados, que no podemos atender a ideas regulativas que muestran un estado de cosas al que sería deseable llegar? No, por supuesto que tenemos que saber dónde hemos de dirigir nuestros esfuerzos. La cuestión, desde esta perspectiva, sería que hemos de saber dónde llegar, pero también hemos de saber desde dónde salimos. El esfuerzo no puede ser incontrolado y sin sentido. Pensemos que sentido no conlleva solamente una coherencia, más o menos laxa, en lo interno. El sentido se plasma externamente cuando al aplicar una fuerza el objeto se dirige en una dirección o en otra. De esta forma, para llegar con sentido a un lugar no nos sirve exclusivamente con conocer el lugar al que llegar, tenemos que conocer el punto de salida, para, de esta forma, realizar el esfuerzo de forma que consigamos el sentido adecuado para arribar a nuestro destino.