Archive for 13 noviembre 2007

SABER BAJO

noviembre 13, 2007

Cinco tipejos han pegado una paliza a un inmigrante. Es algo normal. Ultimamente suenan agresiones de este tipo. Fuera de explicaciones genéticas (como que un 2% de la población tiene el gen de la violencia desmedida) existe algo que me preocupa. Foucault, un pensador que no me resulta de los más estimulantes, hablaba del saber bajo. Es un murmullo, un rumor, algo que se escucha con cierto esfuerzo. El saber bajo indica que el racismo aumenta en este territorio nuestro. Comentarios que antes no eran permitidos ahora campan por una malentendida libertad de expresión (pensemos en ciertas manifestaciones aprobadas). Muchos me criticarán de facha. Yo les apelaría a la imposibilidad de aceptar argumentos que suponen dañar, porque en caso contrario, si todo vale (que no es lo que dice Feyerabend), caemos en un relativismo ocioso, y divertido para los que se sienten protegidos y necesario para los que no quieren vivir bajo el constructo social. Pensemos si deseamos la segunda parte de la última proposición.

El racismo es violencia, y la violencia mola. Ciertos ámbitos la asimilan y la hacen suya, a cambio de no tener que pensar. Figuras como el hombre-masa (no orteguiano) o la banalidad del mal nos lleva a pensar de esta manera. Bien, ¿cómo enfrentarnos a la banda de anormales violentos?, ¿con violencia? Me remito a la disciplina criminológica, que no ha encontrado relación entre el aumento de las penas y la disminución de los delitos. La única opción es educar y acallar ese saber bajo hasta hacerlo intolerable. Una sociedad liberal pervive gracias a la capacidad del colectivo de hacer frente a lo intolerable (que no hemos de confundir con lo perverso o lo monstruoso a los efectos que nos ocupa). En este momento me viene a la cabeza el mal. ¿Qué es el mal? Dadle vueltas y me dais la respuesta. Un posible inicio de reflexión sería si está dentro o fuera de nosotros.

Anuncios

EL REY SE LEVANTA

noviembre 11, 2007

Ruego se me disculpe por este anuncio de prensa amarilla. No lo he podido evitar. Son los tiempos de periodismo que nos toca vivir.

Por el ambiente internauta todo el mundo está mosqueado con S.M. No acabo de justificar esta actitud si no es por cierto antiamericanismo que responde por reacción ante todo (incluidos los nacionalistas). Es algo parecido si ante una ofensa contra mí por alguien con el que comparto un enemigo aceptara su ofensa por tener un enemigo común. Inaceptable y poco plausible, por lo menos si se conoce el funcionamiento de la política internacional.

Otra cuestión es si es más reprochable no dejar hablar o levantarse e irse. No dejar hablar supone una coacción al emisor de un mensaje. Levantarse e irse supone, en el caso que nos ocupa, aceptar la imposibilidad de dialogar con alguien. La culpa la tiene también la moderadora, la Presidenta chilena, que tuvo que cortar en su momento.

Ante una falta de ética argumentativa lo más elegante es suspender el juicio. El Rey hizo lo que debía. Huir del atropello dialéctico que no atiende a razones. A la progresía que acciona de forma mucho más hostil les animaría a responder con la indiferencia.

ABSURDO

noviembre 9, 2007

Vida esta extraña por la que nos movemos. Vida absurda en ocasiones. Me gustaría aclararme un poco sobre esta situación y ver cómo percibís esta cuestión. Nos sentimos absurdos ante una situación cuando nuestra proyección, siempre basada en lo general, se encuentra con una anomalía. Si siempre que pasamos ante un perro nos ladra, el día que no nos ladra padecemos cierta situación que nos descoloca. Pero la posibilidad de que el perro no ladre puede ser por una afonía canina. El sentimiento de absurdo viene ante situaciones peculiares por su remota posibilidad. Cuando nos encontramos ante una situación que se da muy pocas veces es cuando el absurdo se hace más latente.

La cuestión culmina en la imposibilidad de participar conscientemente de esas generalizaciones que  introyectamos sin conocer la razón. Para Nagel esto deviene por la imposibilidad de escapar a nuestra trascendentalidad. Yo no sabría qué responder, salvo que se me hace presente la experiencia de absurdo, y demasiado ultimamente. Es cierto que mi estado de ánimo no es boyante. Algo me dice que la melancolía hace percibir el absurdo en mayor número e intensidad. Esto nos lleva a lo que yo llamaría “intuición heideggeriana” de apertura al mundo según estados de ánimo.

Creo que Nietzsche lo explica mejor en su “Genealogía de la moral” o Husserl en sus “Ideas”. La actitud filosófica (con mucho en común con la melancolía) supera la aparencia (con sentidos contrapuestos en los autores citados). En resumen, cuanto más absurdo estoy mejor filósofo me vuelvo.

Para más datos sobre mi animosidad escuchad una canción: “En la ciudad de la Furia”, de Soda Estéreo.