YO NO SOY NOTICIA

Y no soy noticia porque soy gris. Me muevo entre gente que es como yo, algunos sí que han destacado más, incluso salen en periódicos. La cuestión sería pensar cuál grado de proximidad me hace ser noticia o no. Si me caso con alguien parece que asimilo parte de su situación. El problema viene si mi relación viene dada. Pensemos en el hijo de un artista. ¿Es un personaje público? Parece que no. ¿Es la hermana de una periodista que luego se hizo princesa? No, salvo que ella decida aparecer. En caso contrario no es deseable el trato de personaje público a alguien que no ha decidido serlo. Tenemos derecho a manejar nuestra imagen y su proyección al exterior.

Luego existe una consecuencia de la posibilidad de proyectar nuestra imagen al exterior. Controlamos la imagen que queremos que los demás perciban de nosotros. Y a eso también tenemos derecho. A comportarnos de forma sadomasoquista y que el resto del mundo, salvo nuestra partener, no lo sepa. A que una hija tenga la imagen de su madre que ella quiso proyectar antes de su muerte, siempre que sea un personaje no público.

Triste lo que está sucediendo y lo que va a seguir sucediendo. Triste los que disfrutan de la tristeza de los sucesos. Tristes los que sufren que lo sucedido le suceda a todos.

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