ANIVERSARIO DEL FIN DE LA ABOMINACIÓN

Hoy celebramos cuando los soviéticos liberaron a los que iban a ser exterminados. Mucha gente opina que es la manera de arreglar un error en la historia. Un error en un progreso que, ahora ya sí, avanzará de forma imparable a no sé que lugar de universalidades y autonomías (nótese, ab initio, la paradoja entre estos dos términos). No estoy de acuerdo, eso fue historia.

Primera cuestión, estudios posteriores creen mostrar que las tropas aliadas tenían conocimiento de las prácticas que se daban en los campos de concentración por fotografías aéreas. Segunda cuestión: las medidas para ocultar todo lo que había sucedido es los campos de concentración, ¿conlleva el reconocimiento de que lo que estaban haciendo era reprochable, por lo que debe de ser ocultado? ¿Significa que, a pesar de haber actuado en pro de la raza aria, conocían que al perder la guerra iban a ser tratados como asesinos a pesar de haber asesinado sólo a animales?

Otra cuestión, que pretende ensalzarse en especial desde Alemania, es la fuerte oposición que hubo ante la animalidad nazi por parte de los propios alemanes. Puede servirnos de contramedida la lectura de un capítulo de “Más allá de la culpa y la expiación”, de Améry titulado “Resentimiento”.

Una vez hemos echado la vista atrás, ahora miremos hacia delante. ¿Cómo hacer que esto no se repita? Probablemente la respuesta sea evitando la situación económica que desesperó a un pueblo hasta ser capaz de seguir a Hitler. Muchos me criticarán de marxista. Es posible que en este aspecto sea así. Sin entrar en detalles, hemos de saber que los colectivos toman medidas desesperadas en situaciones desesperadas. ¿Qué país suficientemente desarrollado (en media, mercado, sociedad civil y organizativamente) puede dejar que su “Presidente Chávez” legisle por decreto?

El cómo evitar esto lo dejo a vuestra elección, porque creo que, en personas razonables, podemos llegar a puntos en común a lo que refiere a mínimos para poder desarrollar una vida buena. Tendremos que ver si el camino que recorremos favorece esas condiciones.

2 comentarios to “ANIVERSARIO DEL FIN DE LA ABOMINACIÓN”

  1. Carlos Says:

    La crisis del 29 no fue un especificidad alemana. Y en cualquier caso Hitler no llega al poder hasta 4 años más tarde. No es criticar el marxismo, es que no parece una herramienta lo suficientemente poderosa para explicar el asunto o, al menos, todo el asunto. Siempre se deja en el camino a los individuos. ¿Qué explicación ofrecería el marxismo, por ejemplo, a que muchas mujeres alemanas le gritaran al Führer por la calle que querían un hijo suyo? No creo que fuera sólo el que acabara con los billetes de un millón de marcos…

    En el otro asunto, en el de la ocultación del genocidio, yo más bien lo plantearía al revés. ¿Se puede pensar en hacer público eso? Quiero decir, que los periódicos, por ejemplo, aparecieran con esta noticia en portada: “Hoy, en Alemania, 1000 judíos menos”. Afortunadamente, no hay ninguna población formada únicamente por psicópatas. Eso hubiera generado repugnancia en la mayor parte de la sociedad alemana, y hubiera dado más fuerza moral a los aliados.

    Saludos

  2. nostalghia Says:

    A la primera cuestión yo respondería citando a Hannah Arendt y su análisis de ¿Qué es la libertad? cuando hace un breve pero jugoso comentario a propósito de Rousseau como representante más sólido de la teoría de la soberanía, que en él es derivada directamente de la voluntad (o sea, poder político = fuerza de voluntad individual). Esto implica un individualismo extremo que repercute en que en un estado ideal los ciudadanos no tengan comunicación los unos con los otros, puesto que el poder debe ser soberano (y la voluntad indivisible, puesto que de lo contrario se resentiría) y por ello, los ciudadanos sólo deben pensar en sus propias cosas (abstrayendo la colectividad de la ecuación).
    Esto, por definición es una tiranía (¿Dónde están las leyes, los tratados comerciales/sociales, las alianzas?) ya que la actividad política debería llevarse a cabo en un marco de alianzas, de comunicación, para ser más sintéticos. Y Arendt lo enlaza con la opinión al respecto de Carl Schmitt (el mejor defensor de la idea de soberanía en la teoría política moderna) cuando este último reconoce abiertamente que “La raíz de la soberanía es la voluntad: Soberano es el que ordena y manda”, declaración que puede verse acompañada de aquella que decía en La teoría del partisano, creo, “Al führer se le elige por aclamación”.
    En cuanto a la segunda parte, me permito citar a Theodor Adorno en “La educación después de Auschwitz” cuando afirma que el genocidio hunde sus raíces en esa resurrección del nacionalismo agresivo sobrevenida en muchos países desde fines del siglo XIX (un ejemplo, los jóvenes turcos y el genocidio armenio). ¿Qué mecanismos vuelven a los hombres capaces de tales atrocidades? Vamos a poner varios.

    1) Fin del imperio. El fascismo y el terror al que dio origen se vincularon con el hecho de que las autoridades del Imperio fueran derrocadas, abatidas, pero sin que los hombres estuvieran todavía psicológicamente preparados para determinarse por sí mismos (digámoslo así, estaban en una especie de infancia política).  Esto puede verse, por ejemplo, en los arranques de éxtasis y expresiones de júbilo (Hitler y las mujeres) de poblaciones enteras ante la visita de cualquier soberano.
    2) No hay fuerza de autonomía (en el sentido kantiano). No hay fuerza de expresión, de auto-determinación, de no entrar en el juego. Si yo tengo la disposición de entrar en el juego, entonces mi conciencia moral es sustituida por la autoridad externa, que es la facultativa (la del tercer reich, por ejemplo) y que es mudable, según quien la ejerza en qué momento histórico, lo cual explica en parte la deriva política alemana en la primera cancillería tras Hitler.

    Adorno apunta más cosas, algunas muy interesantes, y de carácter sociológico, como las tendencias nacionalistas en, digamos, poblaciones periféricas, pueblos en menor desarrollo y con una mayor acentuación del nacionalismo agresivo. Al fin y al cabo, eran ellos los que veían pasar los trenes y no decían/hacían nada. Quizá porque a pesar de formar parte como un engranaje, toda esa situación les pillaba psicológicamente en pañales. Todo aquello era bigger than life.

    En síntesis, el triunfo de la voluntad. Lástima que aún hoy sigan saliendo a la luz o permanezcan con demasiada estabilidad demasiadas estructuras estatales que se revelan como aparatos de tortura política (Chávez, Castro, Morales, China – la mayor dictadura del mundo, actualmente – , Guinea y Obiang, Corea del norte y Kim II Song, etc.).

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