EL MIEDO LOCO

“Los sonidos agradables

Me siento muy honrado de escribir aquí, en ELPAIS.com, este periódico por el que siento tanto respeto, dado que mi padre lo enrollaba los domingos y me zurraba con él hasta hacerme desmayar. No era importante si yo había hecho algo malo. Me zurraba porque mi padre era coleccionista de sonidos agradables.”

Así se inicia el blog de Xavi L. Podeis leerlo en: http://blogs.elpais.com/xavi/index.html

Nos damos cuenta de que está loco, como una cabra. Muchos de mis conocidos neo-liberales dirán que la culpa de los azotes la tenía “El Pais” (sin acento), pero, fuera de bromas, creo que esto nos da una idea de la locura sobre la que querría centrarme. Muchos de nosotros no estamos locos (al menos escándalosamente) por suerte.

Sí, tenemos la suerte de no estar locos, porque si los domingos nuestro padre nos hubiera pegado con el periódico quizá no estaríamos cuerdos (cuerdos desde el punto de vista social, no repetiré este aspecto que antepone los cuerdos a los locos).

Hoy me he enterado que podemos dividir los “trastornados” antisociales en dos tipos: los psicópatas y los sociópatas. En el caso del psicópata su comportamiento se debe a una disfunción funcional. En el caso del sociópata viene por condiciones externas, la educación y el contexto en el que se desarrolla.

Repito, condiciones externas, y si hay condiciones externas, ¿cómo podemos reprocharles su comportamiento? Si no tienen culpa, ¿es pertinente que nos cambiemos de acera?

No es ejemplar, pero tampoco podemos hacer nada. Yo he conocido el miedo que da encerrarte con un loco en un despacho cuando está enfadado contigo. Y me arrepiento. Me arrepiento tanto que me avergonzaría de proteger a mis seres queridos de forma extrema ante un enfermo mental, pero estoy seguro de que, en la actualidad, me comportaría así.

Antes, hace unos siglos, eran iluminados que hablaban con dioses; ahora se les teme. ¿Significa que la sociedad se ha introyectado hasta el punto de determinarnos el pánico al loco? La respuesta es obvia, si antes no éramos así es porque ahora el colectivo nos determina.

Tenemos, pues, dos determinaciones, la del loco y la del que teme al loco. Y, ¿qué hace que estemos en un lado o en otro? Es muy simple, el azar: el azar de vivir en un lugar con una familia determinada en un momento determinado.

Propongo, tras este razonamiento, lo que sería deseable cuando un enfermo mental se cruce con nosotros. Por un lado, lamentémonos de la suerte del loco que está determinado a la locura por causas ajenas a él, aunque acabemos rechazándolo como un apestado.

Por otro, lamentémonos de la suerte de nosotros mismos por estar determinados a repudiar a los locos por causas ajenas a nosotros, aunque sigamos viviendo con la conciencia tan tranquila, en pro de una seguridad tan apreciada como imposible.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: