Archive for 28 diciembre 2006

Nietzsche

diciembre 28, 2006

Hoy quiero animar a una lectura que no son más de treinta páginas, pero que son maravillosas. Hoy os aconsejo leer “Verdad y mentira en sentido extramoral”. La influencia de esta obra a lo largo de la historia del pensamiento ha sido demoledora, expresión que creo le gustaría a su autor.

Es una obrita evocadora y fantástica, publicada de forma póstuma cuando fue escrita en los primeros años de Nietzsche. Lo que se procura en ella, inicialmente, es una feroz crítica al lenguaje, procurando ver cómo su método genealógico erosiona todo con lo que se cruza (podeis ver en genealogía de la moral, en el Tratado Segundo Punto 12).

Esta crítica al lenguaje y a la inteligencia humana finaliza con un ataque a la ciencia. Su movimiento, enfrentándose al dualismo cartesiano, busca una reconstrucción de lo humano desde lo humano. Nietzsche sabe que lo humano lo hemos visto en Guantanamo o en la prisión de Abu Ghraib. Lo humano, cuando no tenemos cortapisas, brota como destrucción, como desolación, es lo demasiado humano.

A través de los exabruptos de este autor podemos intentar reconocernos a nosotros mismos en lo más profundo, y pensarnos de nuevo. Quizá su forma de vernos pueda ser brutal, estremecedora. Incluso al principio incómoda. Si nuestra inteligencia no es más que para poder sobrevivir, porque no tenemos garras, ya no somos divinos, hemos de estamparnos con la tierra, a-terrizar. Ser más humildes. La mosca, al igual que nosotros, también se cree centro del mundo. Pero el creerse no le da la razón.

De esta forma hemos de sentarnos con Nietzsche, preparados para que nos perturbe y nos sacuda, para quitarnos la costra que nuestra creencia en la razón nos ha creado. La interpretación última quedará en vuestras manos, otro aspecto que agradecemos.

MAYTE ZALDIVAR Y ALEVOSÍA

diciembre 27, 2006

Según la antigua fórmula española, también presente en la jurisprudencia italiana, entendemos a la alevosía como la comisión de un delito “a traición y sobre seguro“: Es el empleo de medios, modos o formas en la ejecución del hecho que tienden a asegurar el delito, sin riesgo para el autor de acciones que procedan de la defensa que pudiera hacer el sujeto pasivo o un tercero.

Esta es la definición de Wikipedia. Observemos una paradoja que se da en estos casos. Cuando, desde una entidad fuerte, como puede ser el Ayuntamiento de Marbella, se roba a sus ciudadanos (respetando el principio de inocencia no señalo ni a la del título). ¿Qué posibilidad de defensa tiene el ciudadano que ha sido robado? Cero.

Un gitano (por tocar arquetipos) roba un cd de un coche. Tú lo ves, llegas tarde y consigue escapar. El valor de lo robado es mayor en el primer supuesto, y la indefensión es superior (teniendo en cuenta que no ha habido riesgo para la vida del que vió al gitano).

Uno sale de prisión bajo fianza de X y el otro no. Uno tendrá un trato más duro por la ley que el otro. Uno se forrará con exclusivas al salir bajo fianza y podrá afectar el estado de opinión, el otro no.

Ahora acaba la aparición en la televisión de la Ex-alcaldesa. Pensemos en quienes hacen las normas y en cómo les afecta a los propios legisladores o quienes las aplican. Pensemos en cómo afectan a las clases que son minorías que no pintan nada en el momento de votar. Pensemos en si hay alevosía cuando nos roban sin poder defendernos, y si este supuesto se da en los casos que se han presentado u otros con aparición de personajes públicos.

SÍ A (Y DESDE) MIS AMIGOS

diciembre 24, 2006

Cuando mis amigos me dijeron que si podía ir a cenar respondí “sí”. Pero no era el sí que afirma que la suma de dos y dos es cuatro, o el sí que afirma la lluvia cuando es observada desde la ventana.

Era un sí de teléfono cuando interpelas al otro.Era un “sí, sí”, esperando respuesta. Era un sí de cooperación, que se sumaba a los síes del resto, unos síes acompañados de sonrisas que se reflejan en los otros.

Eran unos síes de exigencia para el que lo recibe, porque lo está increpando a estar ahí, a la espera de lo que acompañará al exigente sí, al sí que obliga al receptor a asentir el sí dicho, el que vuela hasta golpearlo para despertarlo del sueño de la indiferencia.

Y qué sí tan bello cuando no es traicionado, cuando es correspondido.

Y qué sublime cuando todos sisean en la mesa, diciéndose sí; L a J, C a S, S a Y, X a J, O a D, M a mí; y todos a todos se dicen sí.

Es un sí de respeto, de atención al otro, de contar con el otro. De contar con el otro para que te pueda contar y tú contarle los números de tu vida. Y él escucha y te dice “sí”. Y tú asientes y el que está escuchando pasa a escuchar. El círculo se cierra y se abre la amistad.

POR EL BIEN DE LA HUMANIDAD

diciembre 22, 2006

Hay ocasiones en las que las intuiciones nos sirven de mucho. Os animo a la lectura de este link:

http://www.elmundo.es/elmundo/sexo.html?a=de20021483e336a508d1c6be362654f9&t=1166791108

En este link accederéis a un apartado de sexo en “el mundo”, que resulta muy, pero que muy, interesante. El motivo de hoy es resumiros la iniciativa de “global orgasm” (http://www.globalorgasm.org/). Nos invitan a practicar sexo por el bien del mundo. Ya sé que algunos os parecerá una estupidez, pero resulta una buena motivación practicar sexo hoy para ayudar a la paz en el mundo.

La organización del “evento” pretende que, toda la energía positiva propiciada por el orgasmo, se canalice para ayudar al mundo.

Ciertamente, desde una perspectiva racionalista parece un poco estúpido, pero desde una visión utilitarista creo que ha de ser una de las mejores maneras para conseguir el mayor placer para el mayor número posible.

Es por ello que os animo a que colaboreis en la iniciativa y practiqueis buen sexo hoy, ya sea porque os ha tocado la lotería o para eliminar la desgracia de que no os haya tocado. Además, lo podeis revestir de acto solidario. Bienvenidos al global orgasm.

Por cierto, si podeís, os delego mi responsabilidad, por lo que si quereis repetir para la que, según todas los indicios, va a ser mi falta de colaboración en el proyecto, quedais autorizados.

EL HIMNO GALLEGO

diciembre 21, 2006

Cuán enfadados están los del BNG por versionear el himno gallego al estilo flamenco. Francamente esto nos debe de hacer reflexionar sobre las “esencias” que pretenden proteger los imaginarios nacionalistas.

En primer lugar me aparece el caso estadounidense. Todo el mundo puede versionear el himno en clave de rock, jazz o balada. Todos hemos visto en los acontecimientos deportivos en EE. UU. a los mejores cantantes. Es una manera de hacer partícipes del himno a todos, y si existe un país en el que el himno es algo ese es EE. UU.

El problema es cuando el himno de Galicia se aflamenca. Probablemente, sin haberlo oído, más que un ataque a la identidad nacionalista sea un ataque al buen gusto (imagino aflamencar nuestro himno regional). Lo sorprendente es cuando hace unos días se pedía el cambio de hora.

¿Por qué se busca una identidad tan marcada en los nacionalistas? ¿Conlleva aislamiento? En 1985 Hobsbawm daba unas conferencia que acabarían en “Naciones y nacionalismo desde 1780” cuando hablaba de la importancia del nacionalismo y si el nacionalismo sería el móvil de la historia (recordemos la visión marxiana del autor). Para él al “…contrario, tendrá que inscribirse inevitablemente como la historía de un mundo que ya no cabe dentro de los límites de las “naciones” y los “estados-nación” tal como solían definirse, ya fuera política, económia, cultural o incluso lingüisticamente. Será en gran parte supranacional o infranacional, pero incluso la infranacionalidad, se vista o no de minimalismo, reflejará el declive del antiguo estado-nación como entidad capaz de funcionar. Verá los “estados-nación” y las “naciones” o los grupos étnicos lingüísticos principalmente en relación con la nueva reestructuración supranacional del globo, retirándose ante su avance, resistiéndose o adaptándose a ella, viéndoses absorvidos o dislocados por ella. Las naciones y el nacionalismo estarán presentes en esta historia, pero interpretando papeles subordinados y a menudo bastantes insignificantes. (…) Después de todo, el hecho de que los historiadores al menos están empezando a hacer algunos progresos en el estudio y el análisis de las naciones y el nacionalismo induce a pensar que, como ocurre con tanta frecuencia, el fenómeno ya ha dejado atrás su punto más alto. Dijo Hegel que el vuelo de Minerva que lleva la sabiduría levanta el vuelo en el crepúsculo. Es una buena señal que en estos momentos [se] esté volando en círculos alrededor de las naciones y el nacionalismo.”

Si quereis más caña id a Gellner y a su “nacionalismo”, desde una perspectiva más conservadora. Muy aconsejable hacer lectura de estos dos textos, huyendo de textos más localistas.

ALIANZA DE CIVILIZACIONES (I)

diciembre 18, 2006

En su discurso ante la Asamblea de Naciones Unidas de septiembre de 2004, Zapatero proclamó que el terrorismo, “como la peste, no tiene justificación, pero como ocurre con la peste, se pueden y se deben conocer sus raíces, se puede y se debe pensar racionalmente cómo se produce, cómo crece, para combatirlo racionalmente“. En este sentido, apuntó al conflicto de Oriente Próximo como “el tumor primario de múltiples focos de inestabilidad”. (El Mundo)

Hoy vamos a tratar las cuestiones que se derivan de una afirmación del tipo: el terrorismo “como la peste,… se pueden y se deben conocer sus raíces, se puede y se debe pensar racionalmente cómo se produce, cómo crece, para combatirlo racionalmente”.Esta afirmación es inaceptable, y vamos a intentar explicar el por qué. Nunca un dirigente político puede decir (menos en un país como España) que el origen del terrorismo se puede pensar racionalmente. Nunca se puede decir que las razones del terrorismo se pueden conocer por una razón de sentido común. Si se pueden conocer racionalmente el terrorismo conlleva una lógica necesaria, y esto es una forma de justificación. ¿Acaso el terrorista, por las raíces de las que habla Zapatero, no es más que un títere determinado por esas raíces sobrehumanas? Hablar de terrorismo no es hablar de un ente abstracto acabado en –ismo, es un conjunto de terroristas que asesinan. De la misma forma que la libertad no deja de ser una palabra vacía sino se dan las condiciones para que las personas sean realmente libres.

Sobre estos pensamientos podemos seguir analizando los comentarios de Zapatero. Oriente Próximo es un “tumor primario”. Además del mal gusto por la metáfora nos servirá de guía el informe del grupo de Alto Nivel que realiza el informe sobre la “Alianza de Civilizaciones”:

“Conseguir una solución justa y sostenible a dicho conflicto exige coraje y una visión audaz del futuro por parte de los israelíes, los palestinos y de todos los países capaces de influir en la situación. Creemos firmemente que el progreso en dicho frente se basa en el reconocimiento de la legitimidad de las aspiraciones nacionales tanto de los palestinos como de los judíos, y en el establecimiento de dos Estados plenamente soberanos e independientesque convivan en paz y seguridad.”Esto es lo que se consigue cuando se busca racionalizar lo inconcebible desde un discurso público: estupideces. Un Grupo de Alto Nivel no dice nada. ¿Qué es “coraje” en este contexto?, ¿Qué es “una visión audaz de futuro”? Son palabras vacías que no aportan nada más de lo que aportaría un brindis al sol.No digo que no haya que analizar los orígenes del terrorismo, sólo digo que un Presidente de Gobierno no puede caer en intentar entender algo que es, desde un punto de vista político, inconcebible. En otros ámbitos, como la psicología o la filosofía, se puede (y es conveniente) intentar comprender, pero los políticos no tienen que intentar racionalizar el terror, sino luchar contra él, al menos en el discurso público.

FAIR PLAY

diciembre 14, 2006

Hoy voy a hablar de fair play. Os remito a una página que he leído:

http://www.diariosdefutbol.com/2006/12/13/el-fair-play-existe/ 

En esta página podréis ver dos acciones que sorprenden por su reducido número. Unos jugadores profesionales toman una decisión que no favorece a su equipo, pero que aboga por el juego limpio. Pensemos un poco el por qué de esta anormalidad.El otro día Villa, jugador del Valencia, simula un penalty. El público aclama su acción (más bien la del árbitro, en cuanto que pita el penalty). Imaginemos que hubiera sido honrado y tira el balón fuera, y que fuera en el minuto 90 de la final de la Copa de Europa tras un penalty y expulsión injustos del otro equipo que había llevado el 1-0 en contra del Valencia.

Vayamos a otro caso que nos puede servir: Supongamos que estoy jugando a baloncesto y juego de base (suposición real para los que me conocéis). El base oponente me roba el balón y yo salgo corriendo detrás de él. Va a entrar a canasta, y dejará el balón haciendo una bandeja bajo el aro. Si fuera un entrenamiento le dejaría hacer una bandeja y anotar fácilmente. Pero esta es la final del campeonato y vamos empatados a falta de un minuto para el final. Sé que, al hacer una bandeja, uno se suspende en el aire y conozco que cualquier golpe en el aire te desequilibra de forma brutal, más si el golpe se da por debajo de la cintura, ya que se pierde la verticalidad. Por otro lado un leve golpe en el tren superior  supondría que conseguiría anotar y aparte tendría un tiro libre (al ser falta personal el golpe que le he dado y penalizarse con la canasta más un tiro libre) por lo que serían dos puntos de la canasta en juego más uno del tiro libre que podría anotar. La solución, lo que voy a hacer (y hemos hecho todos los que hemos jugado un campeonato a cualquier deporte de este tipo) es chocar en el aire procurando afectar en la medida de lo posible la parte inferior para que no pueda anotar, y tenga que anotar en tiros libres, que son dos lanzamientos desde 5 metros, acción más complicada que realizar una bandeja desde debajo del aro. Otra cuestión será que tras el golpe caiga mal y se lesione de gravedad, pero es algo con lo que se juega; a pesar de que no se desea se conoce que una entrada en el aire puede tener un final nada feliz. La conclusión es que yo he elegido lo que voy a hacer a tenor de las circunstancias y que me atengo a sus consecuencias, aunque deseo que sean las menos graves. Las circunstancias y el elemento volitivo y cognitivo me hacen responsable de una acción cuyo final es incierto, aunque muy poca gente diría, en caso de muerte, que el culpable he sido yo. Pero mi arco de responsabilidad varía desde favorecer al contrario (ya que si anota y es empujado la jugada se penaliza) hasta lesionarlo gravemente, pasando por que mi acción sea un acto estratégico suficiente para ganar el campeonato. Este ejemplo es un caso de responsabilidad moral. He de elegir, y a través de la elección, partiendo de un conjunto ordenado de preferencias y un conjunto dado de oportunidades[1], realizo una acción de la que soy consciente.

De todo este planteamiento vemos que el mayor enemigo del fair play es tu propio equipo, tu afición, y todo el colectivo que deposita sobre el jugador las esperanzas de victoria. Victoria sobre juego, victoria sobre deportividad. Y ello porque la victoria es lo que hace jugar al parchís, al billar o a deportes como el fútbol. La diferencia es que en un partido de tenis individual decir que la bola ha entrado sólo supone un daño para tí, mientras que en los deportes de equipo la presión se proyecta de todo el colectivo al que le “debes” el hacer todo lo posible por vencer. Las muestras de fair play son conmovedoras, pero son conmovedoras por escasas, porque las hacen super-hombres con los que, al compararnos, parece que, los que hacemos deportes (y el resto en otros aspectos análogos), salimos mal parados.


[1] Aquí tomamos oportunidades como las posibilidades de obrar determinadas por nuestras capacidades físicas o mentales, medios o instrumentos.

BLINDAJE INTELECTUAL DE LA LAMENTACIÓN

diciembre 13, 2006

El otro día abordábamos la cuestión de la paralización que puede suponer el conocimiento de la lamentación. Hoy trataremos el blindaje intelectual.

El blindaje intelectual parte de una razón que procura ponerse por encima de los sentimientos que aparecen en situaciones habituales. La única manera de acallar todo lo que nos emociona es otorgándose el individuo un autoconvencimiento sobre la creencia de que su reflexión aséptica puede neutralizar un sentimiento que surge como inútil en cuanto que se da en toda ocasión. El agente piensa que si la lamentación brota en circunstancias aporéticas de forma indiferente en razón a la decisión que se escoge es una pérdida de tiempo afectarse.

De esta manera el individuo renuncia a una forma de darse que es reconocible por todos como moral, en cuanto que se da en el mundo de los sentimientos morales, parafraseando a Smith.

Este individuo resultará frío para todos aquellos que lo observan. Es frío en cuanto no se comporta cómo se espera. No es una frialdad de comportamiento. Puede que el autoconvencimiento lo lleve a gritar, incluso a criticar a aquellos que lamentan. Surje una fuga del mundo moral.

Empero no tenemos, a nuestro parecer, alguna presunción objetiva de la vida no ética, de que el escepticismo ético es un estado natural y que la persona de la que estamos hablando, aquél que se blinda, sea todo lo que todos quisiéramos ser de no haber justificación para la vida ética y de haber descubierto que en realidad no la hay.

Es por ello por lo que el blindaje intelectual aparece como un coste demasiado alto. Obliga a estar alerta ante la lamentación para reconocerla y anularla. La cuestión no es si es posible este tipo de vida, sino el desgaste que supone la continua defensa.

Me cuesta pensar en una vida buena si siempre se está agazapado ante las sensaciones, porque una vida buena no es un sitio al que llegar, sino un camino que recorrer, con sus momentos buenos y sus momentos malos, que se suceden y, más importante, se complementan. Sin la existencia de unos no podríamos evaluar los otros.

Es por ello que podemos concluir que la persona que se blinda se encuentra en una actitud antinatural, situación que conlleva un alto desgaste para el sujeto que pretende este blindaje. Y ese desgaste no podemos tomarlo como aconsejable.

CVUI: Lamentación (1)

diciembre 11, 2006

Bernard Williams nos dice en La fortuna moral, p. 43: “La lamentación necesariamente implica el deseo de que las cosas hubieran sido distintas; por ejemplo que uno no hubiera tenido que actuar como lo hizo. Pero no necesariamente implica el deseo, tomando todo en consideración, de que uno hubiera actuado de otra manera. Un ejemplo de esto, muy independiente de los asuntos que nos conciernen actualmente, lo ofrecen los casos de conflicto entre dos cursos de acción, cada uno de los cuales se requiere moralmente, donde cualquiera de ellos, incluso si se considera que es el mejor produce lamentaciones, que en nuestros términos actuales son lamentaciones del agente sobre una acción realizada voluntariamente”. En el párrafo indicado vemos que no sólo lamentamos lo realizado bajo condiciones que podrían mermar nuestra decisión y hacerla “no racional”, sino que una decisión meditada  puede provocar igualmente la lamentación, que siempre aparece post eventum. Visto así llegamos a una conclusión desazonadora, tomada de Williams y del tipo: “…: aunque siente mucho que las cosas hayan salido como salieron y, en un sentido correspondiente con esto, desea haber actuado de otra manera, al mismo tiempo no desea haber actuado de otra manera, pues apoya los procesos de deliberación racional que lo condujeron a hacer lo que hizo” (p. 49).

Lamentamos tanto como actuamos. Hoy quiero mostrar que la vida es dilemática, conflictiva y desapaciguadora. Ello no supone que “esto sea una mierda” y que lo mejor es “pegarse un tiro”. Cierto es que sería de agradecer vivir en certezas, pero en los tiempos que vivimos todas las verdades son puestas en tela de juicio con tal de conseguir verdades más verdaderas, por lo que hemos de olvidarnos, desde un principio, de suelos firmes sobre los que edificar una vida a prueba de inclemencias.

Quisiera que hoy pensáramos que dudar no supone que seamos bestias. Si Dios es conciencia sin carencia y los animales son carencia sin conciencia, a nosotros nos ha tocado ser carencia con conciencia, y de esa carencia surge un límite: la imposibilidad de ser infalibles (salvo Ratzinger en cuestiones de fe).

Dicho así suena mal. ¿Nos equivocamos siempre? No necesariamente. Lo que sucede es que en muchas ocasiones la lamentación hace su trabajo. Las cuestiones de sentido más reflexionadas suelen rodearse de este desasosiego. Desde una perspectiva kantiana parece que este sentimiento no encaja. Bien es cierto que Kant reconoce que nunca somos conscientes del por qué actuamos. Estoy pensando en que para él cuando actuamos jamás sabemos si es por la buena voluntad. Lo que sí que debemos de tener claro es que un ser racional, para Kant, tendría siempre una opción que sería trascendentalmente derivada en el marco de su libertad sobre las premisas que ese sujeto posee. Dicho de otra forma, que desde la ilustración hemos interiorizado que ante una situación sólo existe una opción correcta y, aún más, que la lamentación, si hemos obedecido la derivación trascendental que ha de tener todo humano en cuanto que es racional, es un sentimiento “débil”. Nietzsche le pegará dos martillazos a estas afirmaciones.

La cuestión es: ¿Podemos considerar como “no adecuado” un sentimiento que surje de forma natural ante determinadas situaciones? No estoy hablando de una falacia naturalista (o sí, si retorcemos el término), estoy tratando la posibilidad de una mejor comprensión de nosotros mismos sobre la base de un mejor conocimiento de nosotros, con la intención de conseguir un reconocernos en actitudes que desde una perspectiva kantiana, desde “el sistema de moralidad” predominante, son valorados de forma negativa.

Ello no es tan sencillo como se puede pensar en un principio. Aceptar que existen momentos en los que cualquier actuación nos lleva a la lamentación conlleva una paralización del agente. ¿Por qué actuar si haga lo que haga me llevará a lamentar no haber hecho la otra opción ofertada por el estado de cosas?

Hemos llegado a uno de los posibles errores. El primer error, la paralización, se da por una mala aceptación de lo que el conocimiento de las situaciones de lamentación conlleva. Conocer la lamentación supone reconocerse como humano cuando se siente, no conlleva congelarse por el miedo a lo que será inevitable. Dicho de otro modo, el conocimiento de la lamentación sólo sirve para después de actuar. De otra forma el agente se ve coaccionado por lo que no es (ni tampoco se dará en un futuro), situación a todas luces no conveniente, porque la base del agente es actuar. Un agente que no actúa resulta sin valor en el mundo moral (Nozick).

En conclusión, que vamos a lamentar, y mucho, tanto hacer como no hacer, así que no dejemos de hacer por lo que surgiría del hacer, porque no hacer conllevaría lamentarnos de la posibilidad de hacer, además de perder valor, en cuanto que no actuamos. (Léase dos veces)

Mañana trataremos otro de los errores que la comprensión de la lamentación mal percibida nos puede llevar, a saber: el blindaje intelectual (o sentiemental).

Flaca (I)

diciembre 9, 2006

La noche de ayer fue una noche extraña. Varios de los seguidores de este web me provocaron para hacer unas líneas sobre el espacio en el que nos reunimos todos los fines de semana.

El espacio es rectángular, con dos pisos, con música española y con las mismas personas de un lado para otro de un reducidísimo espacio. Pero hablar sobre un espacio es tan sencillo como medirlo y proyectarlo en una escala suficiente en la que la representación resulte “correcta”.

Yo quiero hablar de las personas que hacemos el lugar. Porque un espacio vacío sigue siendo un espacio, pero no un lugar. El lugar lo hacemos nosotros.

Describiros a los que sois allí es un acto de proclamación de impresiones subjetivas que me producís, cuestiones que, a pesar de que el morbo exige que lo redactara, quedaría como un juez que valora lo que es incuantificable.

Sí es verdad que en ese lugar se reunen personan que me aislan de la soledad, y eso es mucho. Hablar del mundo en el que vivimos como el triunfo de la individualidad hace que nos planteemos lo afortunados que somos de poder acudir a un sitio donde nunca estamos solos. Podremos sentirnos, pero no estaremos, porque alguien nos saludará, y al saludarnos el otro entra en nuestro mundo, y nuestro mundo rezuma otredad.

Ayer desayunábamos mientras comentábamos las rarezas nocturnas. Los sueños y las expectativas de la noche, las decepciones y las esperanzas, se cruzaban en miradas cómplices que finalizaban en risas. Antes había estado con uno de los que sé que están ahí, aunque hay noches que no nos hablamos, a pesar de que voy porque él, junto a otros, está ahí. Esto puede parecer algo contradictorio, pero hay veces que una mirada supone ya una risa que perdura toda la noche.

Y todos acabamos allí. Por momentos he odiado ese lugar. Por momentos me canso y querría ir a otro lugar. Pero al final entro, aunque sea a saludar a los que estuvieron en momentos en los que no era tan independiente. También me ha ocasionado problemas por vidas que se han cruzado demasido cerca de mí; no obstante, me quedo con las risas, con los lloros, con la vida que se expande en ese lugar diluyendo la realidad diaria.

La conclusión de este texto flojo, de un tema que será abordado de forma menos sentimental en próximas ocasiones, es que tenemos suerte de pasar lo que hemos pasado allí y, lo más importante, en la mayoría de las ocasiones más que suerte por lo que sucedía allí, teniamos la suerte de los que estaban allí, porque hacían que me fuera consciente que no estaba solo, y eso, cuando te sientes solo, es mucho. Aparte quedan la forma en que cada uno vence la soledad en ese lugar. Me comprometo con Chia a hacer un estudio de los caracteres mayoritarios. Particularidades de la generalidad hoy tratada desde mi perspectiva. Comenten el comentario, será otra manera de no sentirme solo. Esta noche más.