A ITZAN
Si lo que fuimos y el Universo entero
dentro de una cáscara de nuez cabe,
¿cómo siendo alguien tan pequeño
puedes provocar vacío tan grande?
Traes huída de vida tras de tí
señal de tela cosida de afectos
de dos, devengo de más nosotros
que ambos, en trinidad armónica.
Amortiguado junto al peluche; blanda
y nueva cabeza, caricias distanciadas
que no dañan el alma que curiosea.
Y mirando nos construyes en nosotros,
que no fuimos tú hasta que viniste.
Porque hasta entonces vivíamos solos.