POLÍTICAMENTE CORRECTO
Mayo 28, 2007Estoy impresionado. Se cancela (censura) una obra de teatro por cocer un bogavante en Barcelona. No se me ocurre inicialmente nada filosófico para poder mostrar la estupidez de la decisión, pero esforcemonos por ver que la decisión no resulta justificable intuitivamente en el contexto en el que nos movemos. Todos aceptamos que existen bienes jurídicamente protegidos que son innegociables, como la vida, la propiedad y cuestiones serías. El problema, en lo que estamos tratando, es la cuestión de la vida del marisco. Desplazando el argumento a otros segmentos deberíamos no engañar a los caracoles para que saquen la “chicha” o no tomar mejillones u ostras, ya que se tienen que tomar vivas. Quizá estos organismos son menos “complejos” que el bogavante, por lo que al estar más alejados de nosotros, que somos la completud “en sí”, merecen menos protección que el bogavante.
Por otro lado, la periplaneta americana, la cucaracha roja voladora, da muestras de su evolución, al poder adaptarse perfectamente a la Amazonía o a Valencia. Tenemos los suelos llenas de ellas y lo que vendrá. No obstante parece que completud no tiene, en los términos que tratamos, nada que ver con la supervivencia de la especie. Todos concederán que el delfín es más completo, por su proximidad a nosotros. Ahora me aparecen otras cuestiones.
¿Sería más ético si posteriormente nos comiéramos el bogavante? Supongo que sí. Bien, que oblige la Generalitat a comerse el bogavante por contrato, si no que me lo pasen a mí o que se lo den al vagabundo de la puerta del teatro. Dejarla sin comer sí que sería algo inmoral. Pero cocinarla como marca la buena gastronomía… eso es una bendición para el paladar. Claro, que se puede apelar a que el bogavante sufre. ¿Más o menos que los cerditos en los transportes de mil kilómetros en los camiones en sus jaulitas? ¿Más o menos que los animales sacrificados de forma “artesanal en algunas granjas? Si tenemos que tener a funcionarios perdiendo el tiempo en ejecutar estupideces como éstas una de dos: o bien tenemos demasiados funcionarios y hemos de ocuparles el tiempo en gilipolleces, o bien el que los dirige es el responsable que, pudiendo hacer cosas de mayor utilidad, hagan el ridículo salvando la vida del bogavante. Ahora que continuen por las cocinas vascas, que hacen un bogavante…