“12. En el mundo occidental se está produciendo un nueva oleada de ilustración y de laicismo que arrastra a muchos a pensar que sólo sería racionalmente válido lo experimentable y mensurable, o lo susceptible de ser construido por el ser humano, y que les induce a hacer de la libertad individual un valor absoluto, al que todos los demás tendrían que someterse. La fe en Dios resulta así más difícil, entre otras cosas, porque vivimos encerrados en un mundo que parece ser del todo obra humana y no nos ayuda a descubrir la presencia y la bondad de Dios Creador y Padre. Una determinada cultura moderna, que pretendía engrandecer al hombre, colocándolo en el centro de todo, termina paradójicamente por reducirlo a un mero fruto del azar, impersonal, efímero y, en definitiva, irracional: una nueva expresión del nihilismo. Sin referencias al verdadero Absoluto, la ética queda reducida a algo relativo y mudable, sin fundamento suficiente, ni consecuencias personales y sociales determinantes. Todo ello comporta una ruptura con las tradiciones religiosas y no responde a las grandes cuestiones que mueven al ser humano.
13. En nuestro caso, este proyecto implica la quiebra de todo un patrimonio espiritual y cultural, enraizado en la memoria y la adoración de Jesucristo y, por tanto, el abandono de valiosas instituciones y tradiciones nacidas y nutridas de esa cultura. Se diría que se pretende construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna, fundada únicamente en nuestros propios recursos y orientada casi exclusivamente hacia el mero goce de los bienes de la tierra.
C. Sobre las causas de la situación
14. El proceso de descristianización y deterioro moral de la vida personal, familiar y social, se ve favorecido por ciertas características objetivas de nuestra vida, tales como el rápido enriquecimiento, la multiplicidad de ofertas para el ocio, el exceso de ocupaciones o la obnubilación de la conciencia ante el rápido desarrollo de los recursos de la ciencia y de la técnica. Más profundamente, la expansión de este proceso ha sido facilitada por la escasa formación religiosa de muchas personas, creyentes y no creyentes, por ciertas ideas desfiguradas de Dios y de la verdadera religión, por la falta de coherencia en la vida y actuaciones de muchos cristianos, y por la influencia de ideas equivocadas sobre el origen, la naturaleza y el destino del hombre; y, no en último término, por la debilidad moral de todos nosotros y la seducción de los bienes de este mundo: por “la codicia, que es una verdadera idolatría” (Col 3, 5).”
Este fragmento se extrae del texto “Orientaciones morales ante la situación actual de España”. Quisiera recalcar la crítica que se hace a la Ilustración y a la Ciencia. Tenéis resumido el texto en
http://www.conferenciaepiscopal.es/actividades/2006/noviembre_24b.htm
Lo que realmente me preocupa es oponer la ilustración y la ciencia como oposición a la verdadera fe. De esta forma vamos a:
http://blogs.periodistadigital.com/religion.php/2006/12/13/una_treintena_de_grupos_catolicos_critic
Cito el primer párrafo: “Son más de treinta los grupos, asociaciones y movimientos católicos, coordinados por “Redes cristianas”, los que arremeten contra el reciente documento episcopal sobre la situación de España. Acusan a los obispos de caer en el “confesionalismo nacional-católico”, de imponer “la ley natural como fundamento universal de moralidad” y de “avivar el fuego de la confrontación con el laicismo”. (fin de la cita)
Os animo a leer los comentarios que hay tras este enlace. No tienen desperdicio y muestran cómo ha sentado la opinión discordante.
A pesar de que hoy lo que he hecho es citar y redactar más bien poco el motivo es para felicitar a la gente que, desde una fe vivida, buscan razones para fundamentar las intrucciones que se ofrecen desde la Conferencia Episcopal. Creo que ésta es la manera de que la Iglesia pueda dirigirse hacia una apuesta que se pueda tener en cuenta en un futuro por su resistencia a la crítica.
Todo lo demás, enfrentarse a la razón y a la realidad que se mantiene de forma evidente (los bienes materiales), es provocar en el hombre una actitud contraintuitiva, en la que se crea una ruptura que causa seres desorientados e incoherentes, sustentados por dos conjuntos de creencias, la terrenas y las religiosas, que entran en contradicción entre sí. Desde esta postura encontramos personas inconsistentes de forma constitutiva. No estoy diciendo que todo católico sea inconsistente, lo que sucede es que, cuanto más se aleje el agente de una actitud natural fenomenológica por razones de fe, más inconsistencia se mostrará. Mientras la fe se intente articular con esa actitud natural y la ciencia menos contradicciones apareceran en el conjunto de creencias del agente, por lo que su comportamiento será más cosistente y la gestión del valor de los actos del propio agente por sí mismo resultará más sencillo.
La otra opción sería repudiar uno de los dos conjuntos de creencias; o bien se vive en una vida reducida a la cuestión de fe, renunciando a la realidad, o viceversa. Ello supondría la renuncia a uno de los aspectos que llevan a la realización de la persona desde su criterio particular, desde su apuesta por una vida en la que se manifiesta una creencia religiosa. Y esta opción la determino como posible causa de infelicidad.